Se calcula que llega a los 12.400 millones de dólares; la deuda de nuestro país es inferior a esa cifra

Agujero financiero de Parmalat sería superior a la deuda externa uruguaya

Enrico Bondi, presidente del consejo directivo de Parmalat desde hace una semana, debe llevar a cabo una serie de entrevistas para intentar salvaguardar la actividad industrial del grupo y los empleos  36.000 en el mundo, de ellos 4.000 en Italia  protegiendo a la empresa de las demandas de sus acreedores.

Dos posibilidades se abren para Parmalat. La primera, llamada «administración controlada» permite continuar la actividad del grupo bajo la supervisión de un administrador nombrado por el tribunal. Su objetivo es esencialmente resolver una crisis temporal con miras a la reanudación normal de sus actividades.

La solución alternativa pone al grupo bajo la tutela de uno o varios administradores nombrados por proposición del ministro de Industria. Además es una solución radical y conduce con frecuencia a la venta de activos.

El recurso al tribunal se había vuelto inevitable tras los descubrimientos del viernes, cuando se supo que una suma de 3.950 millones de euros se había volatilizado, o no había existido jamás. Su existencia en los balances de la filial Bonlat había sido certificada por un documento que el Bank of America declaró falso.

Este lunes, el fiscal adjunto de Milán, Angelo Curto, responsable de la represión de delitos financieros, evocó «numerosas manipulaciones de balances», estimando en particular que los balances de Bonlat «no son fiables».

Registros en oficinas

La fiscalía de Milán llevó a cabo el sábado registros en las oficinas de los dos gabinetes de auditoría de Parmalat, Deloitte and Touche y Grant Thornton, este último particularmente en el banquillo de los acusados por haber dado su visto bueno a los balances de Bonlat.

El agujero en las cajas de Parmalat podría ascender a entre 7.000 y 10.000 millones de euros, afirma el lunes la prensa nacional e internacional.

Según el Financial Times, «medios cercanos a los negocios del grupo afirman que el verdadero monto del agujero negro en las cuentas de Parmalat podría ser superior a los 7.000 millones de euros».

Parmalat reconoció oficialmente hasta el presente que una suma de 3.950 millones de euros, que figuran en las cuentas del grupo al crédito de Bonlat, una filial basada en el paraíso fiscal de las islas Caimán, se había volatilizado.

La carta que certificaba la existencia de una cuenta de la Bonlat en la Bank of America (BoA) fue rechazada como falsa por este establecimiento bancario norteamericano.

Según el diario de mayor circulación en Italia, Corriere della Sera, «el agujero que los investigadores consideraban ya como fijo ha subido a 7.000 millones de euros».

«Existe una duda muy seria», concerniente a otras disponibilidades declaradas por el grupo y cuyo monto es de cerca de «tres mil millones de euros», añade el diario.

Según el diario los especialistas de la fiscalía de Milán dicen estar «desconcertados» por los «agujeros» financieros presentados en los documentos contables de la firma e «impresionados» por las dimensiones de este «desastre económico».

El diario se pregunta si ese agujero de siete o diez mil millones de euros «es una suma perdida a causa de las deudas del grupo o si ese dinero, al menos parcialmente, fue desviado hacia otras cuentas y en ese caso, quién las controla».

La fiscalía de Milán abrió una investigación por cuatro cargos: falsedad en balance, falsa comunicación a los revisores de cuentas, fraude agravado y agio.

El escándalo de Parmalat recuerda el de la firma texana Enron, en sus buenos tiempos la séptima compañía estadounidense, célebre por sus extraordinarios logros financieros y sus proezas en Internet, que se derrumbó en pocas semanas a fines de 2001 cuando se descubrieron malversaciones contables por miles de millones de dólares. *

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