Una cadena con problemas
El precio que Francisco de Nárvaez pagaría por Disco oscilaría en U$S 320 millones en efectivo. El tema es ahora quién paga el reclamo de los ahorristas uruguayos: el comprador o el vendedor (en este caso Ahold).
Se señala que De Narváez se la juega solo, ya que la cadena francesa Casino (en Uruguay tiene Géant), no ingresa de entrada al negocio, y si sale bien estaría dispuesta más adelante a comprarle a De Narváez 40% de la empresa.
De Narváez era el dueño de la cadena «Tía» y tiene experiencia en las negociaciones para la compra de este tipo de cadenas de supermercados, mientras que del otro lado, Ahold necesita liquidez y de manera rápida.
El negocio tiene entre sus principales escollos a la Comisión de Defensa de la Competencia (CDC), la cual debe expedirse sobre si se crea algún tipo de monopolio en materai de supermercadismo (De Narváez es propietario de otra cadena de supermercados). A esto se suma una interdicción lograda por la impositiva argentina contra los bienes de Disco, por la emisión de una serie de obligaciones negociables (ON) sobre la que existen dudas respecto de la no retención del impuesto a las ganancias.
También figura la medida cautelar presentada por los ahorristas uruguayos. *
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