Kirchner indicó que el organismo presiona al país en favor de acreedores y empresas privatizadas

Se vuelve a enrarecer el clima entre Argentina y el Fondo Monetario

El Fondo Monetario Internacional (FMI) rechazó ayer que la primera revisión del acuerdo logrado hace poco menos de tres meses con Argentina se haya atrasado, e indicó que continúan las discusiones con el gobierno de Néstor Kirchner para avanzar en las metas previstas.

«Estamos en contacto regular con las autoridades argentinas. Las negociaciones continúan», dijo el portavoz del FMI, Tom Dawson, en una conferencia de prensa.

El portavoz negó también que se haya anulado una reunión del directorio ejecutivo del Fondo para tratar la situación de Argentina.

«Nunca se fijó una fecha para una reunión del directorio (sobre Argentina) y no la tendremos hasta que estimemos que podemos concluir» las negociaciones, agregó.

«No vemos esto como un retraso porque aún estamos dentro del marco de tiempo esperado», precisó, recordando que aún no se cumplieron tres meses de la firma del acuerdo con Buenos Aires, el 25 de setiembre pasado.

El portavoz indicó que el FMI todavía no terminó la revisión de los esfuerzos iniciados por Argentina para responder a las exigencias del programa económico que acordó con el FMI en el marco de la reestructuración de su deuda pública con los acreedores privados, por 81.000 millones de dólares.

Dawson no quiso señalar cuáles son los puntos conflictivos de las negociaciones, pero admitió que uno de ellos es «la política sobre deudas atrasadas». La primera revisión del acuerdo permitiría a Argentina mantener en pie la refinanciación a tres años de compromisos con las instituciones financieras internacionales por 21.000 millones de dólares.

El FMI «seguirá en contacto con las autoridades, los acreedores institucionales y privados para saber cómo evoluciona el proceso», afirmó Dawson. «Al final, habrá que hacer un juicio», estimó.

 

Presiones

El portavoz se negó a comentar las declaraciones de Kirchner, que el miércoles volvió a denunciar que el FMI presiona al país en favor de acreedores y empresas de servicios públicos privatizadas que reclaman un aumento de las tarifas.

«Estamos trabajando tan duro como podemos, y las autoridades argentinas están trabajando tan duro como pueden», se limitó a contestar.

Kirchner dijo que el FMI presiona a Argentina para que aumente su meta de superávit fiscal primario (sin contar intereses de la deuda) de 2,5% a 3% del Producto Interno Bruto (PIB) para destinar más fondos al pago de la deuda.

«Pero no me van a doblar la mano. Ven que la Argentina crece y quieren más. Argentina va a crecer para todos. Quieren cambiar el superávit, pero parece que todavía no me conocen», afirmó el presidente argentino.

Argentina logró el 25 de setiembre pasado un acuerdo con el FMI tras meses de negociaciones para aliviar el reembolso de deudas por 21.000 millones de dólares a las instituciones financieras internacionales durante los próximos tres años.

A cambio, el país se comprometió a cumplir determinadas metas económicas durante la primera mitad del año. *

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