Responsabilidad social de empresas está bajo la lupa
La conclusión de dicho estudio es que la comunidad, sin importar la forma en que se cruce la información pasa a constituir la asignatura pendiente para el próximo año, en lo que tiene que ver con la Responsabilidad Social Empresarial
Desde la referida asociación empresarial se indicó que a comienzos del año 2003, ACDE se enfrentó a nuevos desafíos: después de la crisis de 2002, que empobreció a la sociedad y sembró la desconfianza y el desánimo.
Las preguntas que estos dirigentes se realizaban era cuál era el camino más efectivo para ayudar a encontrar las vías que pudieran convertirse en un puente hacia el país que todos deseamos.
Entones se llegó a la conclusión de que una de las necesidades más imperiosas era recrear la confianza perdida y asumir, los empresarios, «el nuevo rol, que incluso desde organismos internacionales como las Naciones Unidas se les demanda: ayudar a buscar soluciones a temas que en otras circunstancias parecían privativos de los gobiernos o de los Estados, como colaborar para resolver aspectos vinculados con la calidad de vida de la comunidad, o temas globales como el cambio climático, la corrupción o el alivio de la pobreza».
Conclusiones
Dicho estudio reveló algunas conclusiones impactantes sobre el accionar empresarial. En el mismo se destaca que un significativo número de empresas no tiene implementados programas de mejora de la gestión de la calidad y/o de mejora continua, mientras que un número mínimo de empresas optan por el reclutamiento de personas jóvenes, con problemas de inserción laboral o con discapacidades.
También son escasas las empresas que tienen políticas de recapacitación y reubicación para disminuir el impacto de los trabajadores despedidos.
ACDE recordó que las empresas cada vez están más expuestas al juzgamiento del público por sus diversos comportamientos.
Los consumidores son cada vez más demandantes; Internet aumenta la visibilidad de las empresas; organizaciones no gubernamentales exponen públicamente las actividades de muchas compañías y la globalización impone nuevas exigencias en la cadena de abastecimiento.
En un documento que acompaña los resultados del relevamiento se recuerda que «la comunidad donde opera la empresa obliga a replantearse la misión de la compañía en un contexto social más amplio, de modo que la mejora de la calidad de vida del entorno no es sólo un imperativo ético, sino que va de la mano con la competitividad y la rentabilidad».
Paralelamente, los inversores comienzan a privilegiar a las empresas con políticas concretas en la materia. *
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