ANALISIS NACIONAL - Temas de la transición

Buscando un socio mayor

El relacionamiento externo es y será uno de los temas principales de la transición que, luego del domingo, ha ingresado en su recta final. Es, como pocos, un asunto delicado. Asunto de Estado, ámbito de pericias, especialización tributaria de datos políticos precisos, zona de inversión de recursos y, sobre todo, habitación de liderazgos valientes.

Pero, por si fuera poco, el relacionamiento externo es un asunto decisivo por una razón principal: porque la globalización se ha desparramado por el mundo, cambiándolo y alejándolo demasiado de las posibilidades de comprensión de un país encerrado en la solución de sus fracturas expuestas.

Me animaría a decir que tal como están las cosas, es desde ese puente con el mundo, desde donde se comenzará a recrear la confianza y la esperanza o que, en caso contrario, surgirá de allí también la convicción del abandono final. Ahora los uruguayos no necesitamos el relacionamiento externo para mejorar nuestros flujos de comercio o nivelar nuestra cuenta corriente. Ahora se trata de encontrar en una relación distinta con otros, las exigencias que no estamos en condiciones ni de crear ni de administrar los uruguayos. Al menos, en los tiempos requeridos para evitar la disociación nacional.

Razón de inseguridad

Ya no tenemos tiempo para completar la etapa de reconstitución y estabilización social. Ingresamos en una estación de definiciones con asignaturas pendientes básicas.

Por ejemplo: lo que ya debería haber sido hecho en materia de realización de pérdidas económicas y de relaciones de poder. No sólo la crisis económica nos ha tornado más pobres e inseguros.

Somos más débiles y tenemos más incertidumbres porque además de entender que no hemos avanzado en la afirmación institucional y la estabilidad económica, percibimos que el entorno internacional ha cambiado demasiado para que los uruguayos podamos en tiempos más o menos razonables aprender lo nuevo y operar luego sobre ello. Quizás, esa intuición de percibir qué es lo que hacemos en el mundo y con quién sea el catalizador de la gran inseguridad. Naturalmente, cuando nos referimos a esta articulación esencial y que percibimos insegura no estamos hablando de fronteras geográficas y alineamientos de bloque.

¿Con quién y para qué?

No hay porqué sentir vergüenza en reconocer las debilidades y pedir ayuda. El problema es que un país desquiciado, que tiene por delante una transformación monstruosa cuyas esencias no conoce porque no ha sido educado para comportarse en escenarios de riesgo, debe pedir ayudas con sumisión a una voluntad de compromiso. Esas ayudas, por demás, no son aquellas de otrora: créditos o subvenciones para países desequilibrados, ni mejoras de los términos de intercambio, ni financiamientos bonificados. Las contribuciones a la regeneración nacional deben fortalecer la institucionalidad y el sistema de garantías. Esa es la clave y el principio de las soluciones que no van a proponerse en las tribunas electorales.

Y esas contribuciones externas tienen el formato de convenios. Cuanto más férreos y disciplinantes mejor, en la medida que sean entendidos por la gente desde esta perspectiva. Esos convenios, en general, vienen de la mano de acuerdos bilaterales de inversión o comercio con países donde la construcción de la institucionalidad ha sido jerarquizada y cuidada.

La preparación pública de estos acuerdos y la legislación que los internaliza deberían ser los ejes de la transición. Uruguay debe encontrar esas contenciones externas rápidamente en un proceso de negociación y didácticas que debería ser, en la transición, la tarea en torno a la cual, otro eje más real, el de la afirmación de la institucionalidad democrática en toda su acepción costosa, sea la línea que divide realmente el progresismo de la restauración.

A propósito Europa…

El domingo comienza la reunión del Consejo Mercado Común, órgano máximo del Mercosur. En ella finaliza Uruguay su semestre de presidencia pro témpore.

No parece existir agenda ni entusiasmo alguno para el evento. Se anuncia que, incluso no vendrían a Uruguay los ministros de Economía de Brasil y Argentina, lo que de verificarse sería la demostración evidente que el acuerdo es cada vez más protocolar y formal. No hay ni habrá allí, ninguna norma de aquellas que mencionábamos, nos deberían ayudar a mejorar la institucionalidad y los regímenes de garantías.

Ni siquiera los uruguayos hemos podido utilizar una realidad regional de defensa del consumidor mejor que la nacional para internalizar dicho código.

Pero en realidad no importa, porque de este bloque de descomposiciones variadas no deberíamos esperar los uruguayos grandes motivos de exigencia para ser mejores. Hace un tiempo EEUU podría haber parecido un referente en esta materia. De hecho lo ha sido para México y para Chile en ese orden.

Pero en estos dos años las renuncias de esa nación a compatibilizar el sistema institucional y de garantías interno con un marco mínimo de garantías internacionales  Tribunal de Roma, OMC, Kioto, etc.  descalifica la seducción que, desde el punto de vista del aporte institucional, podría haber provocado un acuerdo de comercio o inversiones con reciprocidad de normas.

El lunes estará en Uruguay el comisario europeo Pascal Lamy, uno de los hombres clave en la reconstrucción de las alianzas hemisféricas de Europa.

Su presencia recuerda a Europa, el bloque político más dinámico del mundo en la actualidad porque, precisamente, ha venido logrando mejorar su competitividad global  aquí si en la acepción más amplia del término  pivoteando sobre la variable de la afirmación institucional. Europa triunfa y de ello da cuenta la actual relación del euro y el dólar, pese a sus resabios de protección colonial.

Los bancos de inversión no venden dólares para comprar euros porque la competitividad europea crezca como en EEUU a razón del 5% acumulado anual en la actualidad; el cobarde capital observa una variable de nuevas ponderaciones en las matrices del riesgo soberano: la confianza de los pueblos en sus sistemas institucionales y la capacidad de sus líderes de operar en la construcción de un mundo mejor. Y esto también es nuevo. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje