KPMG: empresarios esperan con optimismo el próximo año
El optimismo que se manifiesta por parte del empresariado se basa en el crecimiento de la economía mundial y en las perspectivas del escenario regional, según reveló la economista Mercedes Benavente, de KPMG, quien estuvo a cargo de la consulta.
Para ello se basan en el crecimiento de la economía mundial (en especial las de EEUU y China), en que los precios de los productos alimenticios en el mundo se mantienen firmes, en las tasas de interés bajas que oscilarían entre 1,5% y 1,7%, la persistente caída del dólar y las previsiones de una caída en los precios del petróleo.
Por otra parte el escenario regional también propicia estos augurios, ya que se prevé que Argentina crezca 5%, con una inflación de 10% y un tipo de cambio sin alteración. Brasil por su parte, prevé crecer entre 3 y 3,5%, con 6% de inflación, tasas internas (Silec) de 14% y un dólar entre 3,25 reales y 3,5.
Los empresarios consideraron como de especial relevancia la reconstrucción de la credibilidad en el país, que se había perdido (a lo cual ayudó el ajuste fiscal de Lula y el aumento de las tasas a comienzos de su gestión) así como la concreción de las reformas jubilatorias y tributaria, así como los avances alcanzados para la ley de quiebras.
Con estas medidas Lula logró reducir el costo del crédito que es un factor dinamizador de la actividad. Ello conllevó la baja del riesgo país y el crecimiento de la entrada de capitales. Esta política, naturalmente, tuvo su costo como lo fue la desaceleración del PBI, el crecimiento del desempleo y el salario real que baja estrepitosamente. Ahora se prevé un aumento de la demanda interna, lo que beneficiará a la producción uruguaya.
Buena competitividad
En Uruguay, a pesar de que la inflación estará por encima de la devaluación, la competitividad va a ser buena.
Claro que los empresarios estiman que la inflación llegará hasta 15%.
La demanda interna se recuperará pero desde niveles muy bajos, habrá aumento del consumo privado, incremento del gasto y de la inversión que tendrá características de reposición.
Como frenos a la inversión los empresarios pusieron en primer lugar a la muy débil demanda interna, en segundo lugar la falta de financiamiento en el mercado, seguida de la débil demanda regional y por último la incertidumbre que genera todo proceso electoral.
Benavente detalló la situación en el sistema bancario, donde en la banca privada los créditos caen notoriamente (durante esta año se dedicaron a cobrar), y se nota un crecimiento a fin de año de los depósitos a plazo fijo. En el BROU, en cambio, no sólo cae el crédito sino también los plazos fijos, aumentando los depósitos a la vista, como un fiel reflejo de la desconfianza que existe en el sistema.
El índice de morosidad en los privados bajó (sin datos del NBC), pero en el BROU creció notablemente a partir de junio, «por eso su reestructura es fundamental, lo cual demuestra que esta situación no responde a la crisis sino que ésta la agudiza.»
En cuanto a las opciones de inversión, los empresarios priorizan las oportunidades de invertir en el exterior y en segundo lugar, los activos físicos y luego, lejos, en las letras de Tesorería, y finalmente en la banca pública y los valores públicos.
Ante la pregunta sobre la forma de reconstituir la confianza, entendieron que la mejor manera de aumentarla es con mayor regulación, e instrumentando dos seguros de depósitos y, como hecho resaltable, nadie quiere que deje de existir la banca pública.
Como frenos a la recuperación consideran que el gasto público es el principal componente. Le siguen las trabas en la reforma estructural y luego vienen la incertidumbre electoral, la nueva propuesta sobre la reestructura de la deuda a la que hizo mención Tabaré Vázquez y el último lugar corresponde para la rebaja de impuestos.
En cuanto a las prioridades sobre lo que deben ser las políticas de Estado, los empresarios entendieron como prioritaria la reestructura de las empresas públicas, luego coincidieron en la reforma tributaria, para finalizar con el combate a la pobreza y las privatizaciones.
Benavente destacó la inclusión del combate a la pobreza, ya que se trata de una realidad creciente, donde los pobres en 1998 eran 430 mil y «gracias» a las sucesivas políticas de los gobiernos de turno ahora son 645 mil.
Benavente expuso, finalmente, que su estimación es que la tasa de crecimiento será de 3,8% a 4,5%, la inflación entre 10 y 13%y la devaluación entre 3 y 6% y el superávit primario no alcanzará las expectativas del gobierno, ya que andará entre 2 y 2,5%. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad