La incógnita ahora es si la FED modificará la tasa interbancaria
El Banco Central estadounidense reunirá este martes a su comisión de política monetaria para evaluar el nivel de su tasa interbancaria que fue llevada al 1% en junio, su nivel más bajo desde 1958.
La reunión ocurre en momentos que la economía estadounidense, convaleciente durante meses, da muestras de un vigor sorprendente: crecimiento del 8,2% y productividad al alza de 9,4% (en ritmo anual) en el tercer trimestre, mejoras en el empleo, empresas decididas a invertir…
Esas noticias positivas desataron especulaciones sobre la posibilidad de que la Reserva Federal se decida a ajustar su política monetaria.
«Aunque nadie espera que la Fed suba las tasas esta semana, se habla cada vez más de un cambio en la evaluación de riesgos», subraya Ethan Harris, economista jefe para Estados Unidos del grupo Lehman Brothers.
Eso ocurrirá de manera muy gradual, sin duda, ya que el Banco Central viene publicando comunicados casi idénticos tras cada reunión desde agosto, únicamente con sutiles variaciones sobre el mercado del empleo.
«La mitad de los economistas piensa que la Fed va a abandonar su promesa de mantener una política económica flexible ‘durante un período considerable», lo que viene haciendo desde agosto, agrega Harris.
Por lo general la mejora de la economía deriva en un aumento de las tasas de interés. Si «la Fed empieza a juzgar que la economía estadounidense mejora verdaderamente y que no tiene más necesidad de respetar esa fórmula durante un período considerable», opina John Lonski de Moody’s Investors services.
De hecho, en su último «libro beige» (informe sobre la coyuntura), el Banco Central opinó que «la economía siguió expandiéndose en octubre y comienzos de noviembre», y que esas «mejoras parecen tener una base amplia».
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) juzgó a fines de noviembre que la Fed debería pensar en subir sus tasas de interés para evitar cualquier recalentamiento.
La Fed suele preferir no atarse de manos y algunos de sus directores aparentemente pueden estar incómodos con un compromiso por un período «considerable».
Sin embargo, una gran parte de los economistas consideran, como Harris, que «la Fed no hará nada esta vez».
Ningún ajuste
En sus mensajes más recientes, los dirigentes del Banco Central buscaron dejar claro su mensaje de que, a pesar de la recuperación, no habría ningún ajuste de la política monetaria durante varios meses.
En efecto, la deflación sigue siendo la principal amenaza para la economía estadounidense a los ojos de la Fed, por lo que prefiere evitar un aumento rápido de las tasas.
Además, el último informe sobre de desempleo publicado el viernes decepcionó a los analistas, ante la creación de 57.000 nuevos empleos cuando esperaban al menos 150.000.
«Eso refuerza la opinión de la Fed de que la economía no se recuperó del todo todavía y que falta esperar una confirmación del vigor de la economía, sobre todo en lo que tiene que ver con el empleo», opinó Sun Won Sohn, del banco Wells Fargo.
«El presidente de la Fed, Alan Greenspan esperará a tener 150.000 nuevos empleos por mes al menos para dejar de hablar de un ‘período considerable’ en su comunicado», predice.
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