"Se privilegió y favoreció a un pequeño grupo de ahorristas"

Rossi criticó inoperancia de Bensión y el BCU en el Comercial

Rossi comenzó relatando a Sonia Breccia en el programa Primera Voz de 1410 AM LIBRE que de las actas de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados surge con claridad que el Commercial Investment era «una organización clandestina, no registrada en el BCU y que estaba actuando ilegalmente».

También recordó que el entonces presidente del BCU, Cr. Rodríguez Batlle, reconoció que se había tomado conocimiento de la existencia de esta institución posteriormente a la detención de Röhm.

La razón para ello fue explicada en función de tratarse de «una modalidad de colocaciones off shore que se realizaban y se realizan en muchos bancos, pero originalmente las llevaba adelante el ING Bank. Y cuando el Banco Comercial compró el ING Bank, el Banco Comercial se quedó con esta operativa, pero en realidad cambió la modalidad y no registró la nueva institución que se hacía cargo de estas colocaciones».

Cuando queda detenido Röhm, el ministro Bensión acuerda con los tres bancos extranjeros accionistas del Banco Comercial, cambiar el directorio del banco. Así son designados el economista Gustavo Licandro y Paul Elberse, entre otros, que asumen la dirección del Banco Comercial viejo: «Esto es en febrero del 2002, y en ese momento, en este nuevo directorio del banco, que si bien no estaba intervenido, todo era designado, sugerido, avalado, impulsado por el ministro Bensión, este directorio hace consulta con respecto a la devolución de los depósitos de Commercial Investment, las consultas jurídicas y alguna consultoría externa le da opinión favorable y procede justamente a devolver los depósitos». El diputado agregó a Breccia que «los clientes desde luego que fueron a ventanilla, algunos se llevaron el dinero, otros lo depositaron en cuentas a plazo fijo o en algunas otras modalidades en otros bancos o en el propio Banco Comercial, pero lo que es absolutamente sorprendente es que en estas circunstancias, febrero a mayo de 2002, el Banco Central se haya enterado que funcionaba una institución clandestina que captaba depósitos y los colocaba en el exterior y no se haya preocupado de qué se hacía con ello; que haya quedado en manos de los directores del banco privado y su asesoramiento la decisión sobre la devolución de los dineros cuando era notorio que el banco había sido defraudado y que no contaba con la liquidez suficiente, por lo que buena parte de la asistencia que recibía se desviaba para pagar estos 87 y tantos millones. Y fíjense ustedes que después que había comenzado esta operación de devolución, recién el BCU recibe, todo por lo que dice Rodríguez Batlle, una comunicación de lo que se está haciendo. Y la recibe y la deja ahí. No conozco, no surgieron de las declaraciones de Rodríguez Batlle, que haya tomado ninguna iniciativa, más bien permitió que quedaran ahí, y punto».

El legislador concluyó que «esos 78 millones de dólares fueron devueltos a unos depositantes si acaso privilegiados, mientras que todavía hay miles de depositantes que tienen muchísima parte de sus ahorros, casi todos sus ahorros, sin haber tenido la oportunidad de ser reparados, ni siquiera parcialmente. Por otra parte, de lo investigado por el juez Balcadi, estos pagos aceleraron el proceso de vaciamiento de la institución». *

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