El acuerdo va en dirección de lo que quería EEUU y su industria farmacéutica

Organizaciones humanitarias critican acuerdo en OMC sobre medicamentos baratos

«Este es un acuerdo histórico para la OMC», comentó el director general de la Organización, el tailandés Supachai Panitchpakdi.

«Se colocó la última pieza del rompecabezas y permite a los países pobres utilizar plenamente las flexibilidades de las reglamentaciones de la OMC en materia de propiedad intelectual para tratar las enfermedades que hacen estragos entre sus poblaciones», agregó.

Panitchpakdi había instado a los 146 países miembros de la OMC a alcanzar un acuerdo, alegando que estaba en juego la «credibilidad de la organización».

El acuerdo significa concretamente que los países pobres podrán importar con más facilidad medicamentos «genéricos» (con el mismo principio activo pero más baratos que los fármacos patentados) si no los pueden fabricar ellos mismos.

El reto es particularmente importante para los países afectados por graves enfermedades endémicas como el sida, la malaria o la tuberculosis.

El acuerdo estaba listo en diciembre pasado, pero fue bloqueado a último momento por Estados Unidos bajo la presión de la industria farmacéutica.

Esta temía que el acuerdo afectara también a los medicamentos para tratar enfermedades no infecciosas como la obesidad o la impotencia y perder así importantes fuentes de beneficios.

Las negociaciones, que se reanudaron en Ginebra, entraron en una fase decisiva esta semana, 15 días antes de la inauguración de la conferencia ministerial de la OMC prevista en Cancún (México) del 10 al 14 de setiembre.

Contra todo pronóstico, un compromiso elaborado por cinco países  Brasil, Estados Unidos, India, Kenia y Sudáfrica  fue rechazado en la madrugada del viernes por el conjunto de los países miembros tras la oposición de Filipinas y algunos países pobres.

Las negociaciones, que se reanudaron el sábado por la mañana, culminaron a fin de cuentas con la aprobación de dicho compromiso.

En una primera reacción, las organizaciones humanitarias Oxfam y Médicos Sin Fronteras acogieron el acuerdo con escepticismo.

En un comunicado conjunto, ambas indican que el acuerdo aporta pocos elementos positivos a los países pobres mientras preserva los intereses de la industria farmacéutica de los países ricos.

«El acuerdo de hoy va en la dirección de lo que querían Estados Unidos y su industria farmacéutica, desgraciadamente aporta poco consuelo a los pacientes pobres porque las reglas de patentes seguirán empujando los precios de las medicinas al alza», agregaron.

El acceso a los fármacos a bajo precio es una cuestión de vida o muerte para los 30 millones de africanos enfermos de sida, de un total de alrededor de 42 millones en todo el mundo, según datos de la ONU. *

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