Brasil no está obligado a renovar acuerdo con FMI, dice Lula

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que «Brasil no necesita y no está obligado a renovar el acuerdo con el FMI» que vence a fin de año, aunque sin descartar ese paso.

El mandatario aclaró que la renovación «depende del tipo de acuerdo y depende de la voluntad del gobierno», y añadió que esta «no es una cuestión de principios del gobierno. No estamos sofocados por esa cuestión».

«No estoy diciendo que no vamos a renovar el acuerdo», apuntó seguidamente y comentó que aprendió con el ex diputado Ulisses Guimaraes que «en economía, es necesario hablar lo mínimo posible para hacer lo máximo. En el momento justo las cosas van a ocurrir», agregó.

El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, dijo recientemente, durante una visita al país de una misión técnica del Fondo Monetario Internacional, que una decisión sobre si se renovará o no el acuerdo se adoptará en octubre próximo.

Lula comentó que en la elaboración del Plan Plurianual de su gobierno hasta 2007 se oyó la opinión de dos mil 170 entidades en los 27 estados del país, en debates en que participaron ministros, los gobernadores y los alcaldes.

«Ahora nosotros estamos haciendo una operación de peine fino para escoger cuáles inversiones son realmente prioritarias», y para ello se definirá las que puede asumir el Estado solo, las qué hará con apoyo del Banco de Desarrollo, cuáles por empresas privadas financiadas por este o solas, y cuáles por la iniciativa privada internacional.

Anunció que el gobierno presentará un proyecto de nuevo marco regulatorio para las inversiones y sobre todo las concesiones de explotación de servicios públicos, régimen que dijo preferir a las privatizaciones para las obras de infraestructura que el Estado no puede asumir por falta de recursos.

Lula reafirmó su decisión de hacer la reforma agraria, pero insistió en que se hará sin prisa y «dentro de lo posible», porque no se trata sólo de asentar personas en la tierra, como dijo se hizo hasta ahora, sino ofreciéndoles créditos, asistencia técnica, electricidad y otros recursos para que puedan ser productivas.

Después de citar varias cifras indicativas de la crisis en que se encontraba Brasil al asumir la presidencia en enero, discordó de la apreciación del vicepresidente, José Alencar, de que este será un año perdido y puntualizó: «Yo diría que será el año en que reparamos el Brasil».

En cuanto a la reforma tributaria elaborada por el gobierno y que discute el Congreso, expresó su seguridad de que se aprobará el núcleo fundamental de sus propuestas, y dijo que su objetivo básico es «exonerar al máximo posible la producción y las exportaciones». *

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