ANALISIS ECONOMICO

Recuperación autogestionada de empresas cerradas: una propuesta viable

Se estima en casi un 40% de empresas las que han cerrado desde 1998 hasta hoy.

Muchas de ellas sufrieron el impacto del «atraso cambiario» de los 90 y luego la crisis a partir del 99 dio su puntada final.

Muchas no pudieron entonces aprovechar las condiciones de recuperación que, para la producción nacional, genera la devaluación.

Es por ello que, en un nuevo contexto de competitividad dado por la devaluación, es necesario dar un impulso a la producción nacional y en particular priorizando el espacio de las empresas autogestionarias.

Para su análisis interno es necesario, en lo que se refiere a los aspectos económicos, incluir todo el ciclo de producción de manera de evaluar allí sus puntos fuertes y sus debilidades.

El ciclo de producción puede sintetizarse de la siguiente manera:

MP, D, M, PP, M’, D’, MO

Donde:

D es el dinero de la inversión inicial.

M son las mercancías que es necesario comprar, es decir Medios de Producción (Materias Primas y Máquinas) y Mano de Obra.

PP es la producción misma en la que se combinan capital y trabajo con la tecnología existente y se gesta una cierta organización del trabajo y de las relaciones sociales dentro de la unidad productiva.

M’ es el producto final.

D’ es el dinero de la venta donde la diferencia con D es el excedente obtenido.

 

1) Sus fortalezas

a) La voluntad de los trabajadores y trabajadoras

El punto de partida de estas experiencias es la voluntad de los trabajadores y trabajadoras de conservar el empleo y por ende la fuente de ingresos y su disposición a emprender un largo camino de esfuerzos.

 

b) El conocimiento del proceso productivo

Estas experiencias, en lo general, son emprendidas por los trabajadores directos de la producción, lo que posibilita tener un conocimiento profundo de la producción misma, de la organización del trabajo, de las posibilidades de diferenciación de productos, de las normas de calidad, etc.

Por ende es, en el interior del ciclo productivo, es decir en la producción misma donde se encuentra la principal fortaleza económica de estas experiencias.

 

c) La inexistencia de lucro.

Las experiencias autogestionarias deben generar un excedente económico que, al mismo tiempo que les permite remuneraciones adecuadas a sus cooperativistas y beneficios sociales a sus familias, les permita un proceso de reinversión que las mantenga en condiciones tecnológicas adecuadas.

Sin embargo por encima de ese excedente, no existe el afán de una ganancia superior para su propio nivel de vida, ni para inversiones o especulaciones financieras.

Esto posibilita vender a precios que puedan ser competitivos en los mercados de destino.

 

d) El parque tecnológico

Para algunas experiencias, el legado tecnológico dejado por la empresa cerrada es adecuado a las necesidades inmediatas de la recuperación de la empresa.

Puede verse necesario un cierto mejoramiento del parque que requiera financiamiento adicional y eso se verá más adelante.

 

e) La solidaridad y acción conjunta del movimiento cooperativo.

En Uruguay el movimiento cooperativo es de gran significación, por las personas que involucra, las áreas de actividad en las que está inserto y su potencial económico.

Por lo tanto la existencia de redes cooperativas es un elemento clave para superar algunas de las debilidades que veremos más adelante.

Sin embargo este punto que teóricamente es una fortaleza, en el Uruguay no se ha encarado como tal y no opera como un factor de pujanza de estas experiencias.

 

2) Sus debilidades

a) La falta de financiamiento.

La dificultad de acceder a financiamiento o su alto costo o la falta de garantías, es un problema para iniciar la experiencia. Esto se expresa en las carencias de capital de giro, de pagos de salarios en el proceso de transición hasta que se generen ingresos propios o la mejora en maquinaria instalada. Es decir en la fase inicial misma del proyecto es donde existe una importante debilidad.

 

b) La estructura tributaria (incluidas las exoneraciones)

La estructura tributaria grava más fuertemente en términos relativos a estas experiencias, las que difícilmente puedan ser incluidas en declaratorias de interés nacional u otras formas de exoneración.

 

c) La lucha por los mercados.

En el caso de los mercados privados, las condiciones de oligopolio que imponen las grandes empresas fijando precios, con acceso diferencial a financiamiento, etc., genera un desgaste por la competencia que es muy difícil de encarar en los inmediato por estas experiencias.

En el caso del mercado público, las licitaciones imponen restricciones a estas experiencias por diversas vías, como por ejemplo la antigüedad como empresa (aunque los trabajadores la tengan en el oficio, incluso en el mismo lugar que licita) u otras.

 

d) La legislación

Toda la legislación es una traba a estas experiencias, en particular por la demora de los trámites y la falta un esquema centralizado de apoya a ellas. El tiempo es un factor clave de estas experiencias que conspira contra su ejecución, por las necesidades económicas de las familias de estos trabajadores y por la pérdida de nichos de mercados que tenía la empresa antes de cerrar que otros van tomando.

 

e) La gestión.

En la medida que estas experiencias se nutren de trabajadores directos de la producción en su mayoría, la formación de la cooperativa les obliga a administrar la empresa, a buscar mercados, a pagar impuestos, a comprar insumos, etc, todo lo cual es una tarea nueva tarea que implica un proceso de capacitación que es imprescindible para estas experiencias.

 

3) Algunas conclusiones

Es evidente que las condiciones económicas y de con texto auguran que es posible pensar en la viabilidad de muchas de estas experiencias. Dicho contexto se nutre además de las fortalezas enumeradas que dan un marco de referencia clave para su éxito.

De lo que se trata entonces es de amortiguar las debilidades transformándolas en fortalezas.

Para ello es necesario actuar en el plano de la propia organización sindical y cooperativa a través de acciones de formación y capacitación que tengan como objeto actuar sobre las debilidades vinculadas a la gestión, a las relaciones interpersonales y laborales y transformando en realidad la fortaleza de la acción conjunta colaborando en la generación de mercados tanto de venta como de compra de insumos y materiales.

Al mismo tiempo el rol del movimiento cooperativo como contexto de su desarrollo es un factor central.

Pero la clave es que hay una política pública que las apoye, las fomente y ello implica al menos las siguientes acciones:

* cambios en la legislación que acelere los proceso de conformación de estas empresas cooperativas y autogestionarias y al mismo tiempo centralice todos los trámites para su conformación en una única ofician pública creada a tal efecto.

* cambios en la estructura tributaria por las que, a través de mecanismos de exoneraciones u otros subsidios apoye las etapas iniciales de estas experiencias.

* la conformación de un fondo de financiamiento específico a estas experiencias con recursos que pueden provenir de la propia banca pública, de la corporación para el desarrollo o de eventuales adelantos de seguros de paro a trabajadores que, ante el cierre de una fábrica, deciden ponerla en marcha.

* mecanismos parta conformar garantías a préstamos a estas experiencias

* el ámbito único del que hablamos en el seno del poder ejecutivo debe además en c
olaboración con los organismos técnicos de las gremiales, contribuir con recursos a la realización de los estudios de viabilidad, de mercado y otros que se requieran para el análisis del futuro de estas experiencias.

* Políticas de compras públicas flexibles de manera de no cerrar las puertas a estas experiencias a su presentación en licitaciones pública, o aún políticas nacionales o municipales que prioricen a estas formas de organización empresarial en sus contratos.

 

De esta manera las dos debilidades fundamentales desde el punto de vista económico y que hacen referencia a aspectos externos a la propia gestión de la cooperativa, es decir financiamiento y mercados de venta deben ser asumidos con fuerza de apoyo por parte de la política pública.

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