Hay consenso: sin aumento de salarios no hay chance de reactivación
Esto significa que el Ministro reconoce no sólo la necesidad y la justicia de mejorar los salarios más sumergidos, sino que la mismo tiempo lo ve como un instrumento reactivador del consumo. Y antes de seguir con el análisis que quiero hacer en esta nota, sobre las relaciones virtuosas entre aumento de salarios y reactivación económica, creo que sería bueno recordar que éste, como otros planteos que hoy aparecen en la órbita gubernamental, fueron planteados en su momento por nosotros.
Sólo algunos ejemplos para contribuir a la memoria colectiva y, en parte, reivindicar aquellas ideas y lamentar que se hubiera esperado tanto en darnos la razón, ya que de lo contrario se podrían haber mediatizado los efectos de esta crisis.
a) La necesidad de gravámenes a las rentas de las personas: la reforma tributaria que envía el gobierno al Parlamento, más allá de ser una suma de parches, va en la dirección de gravar alquileres, rentas profesionales por su valor real y no ficto, entre otras.
b) La necesidad de refinanciar la deuda externa. El canje de deuda, más allá de su operativa en la cual discrepamos en puntos concretos y ya lo hemos expresado, reconoció la necesidad de dicha refinanciación para poder seguir funcionando como país.
c) La necesidad de aumentar la demanda interna de los sectores asalariados, parcialmente reconocida con la entrega de los tiques alimentación al comienzo de este año y ahora con esta propuesta de mejorar salarios privados.
Tendríamos más ejemplos, lástima que el gobierno toma las medidas cuando ya muchos se han empobrecido, muchas empresas han quebrado y la situación se ha agravado por su propia inoperancia.
Salarios y reactivación: una relación virtuosa
Volvamos ahora a la relación salarios y reactivación.
Analicemos que sucede con un hipotético aumento de 500 pesos por mes para 500.000 trabajadores asalariados, con ingresos menores a 5.000 pesos y, por ende, viviendo en hogares con necesidades insatisfechas.
Está claro que dicho aumento se volcará rápidamente al consumo de bienes básicos como la alimentación, la salud o el pago de tarifas públicas.
El cuadro 1 nos muestra el efecto fiscal inmediato de una medida de estas características.
El total del gasto nuevo genera de manera rápida un consumo que por vía del IVA e IMESI se vuelca a las arcas públicas.
Al mismo tiempo, la continuidad de esta medida que es incorporada definitivamente al salario (no como la de los tiques de principio de año, que, al ser por única vez, no generó expectativas de permanencia) genera una actitud de aumentar producción y comercio, que trae aparejado un aumento del empleo que estimamos en torno al 5% de los empleos de las empresas que reciben el impacto, en una estimación conservadora, que podría aumentar con políticas activas de promoción del empleo.
Este nuevo empleo genera nuevas aportaciones a la seguridad social y nuevos consumos de personas que estaban desocupadas y, por ende, nuevo IVA e IMESI.
Todo lo anterior permite que el Estado aumente su recaudación y por ello genera recursos adicionales que pueden, en parte, volcarse a subsidiar parte del aumento de salarios que realiza el sector privado.
En el ejemplo que estamos analizando, el Estado podría aportar 125 pesos cada 500 de aumento, es decir un 25% del monto, lo que sería financiado con el propio aumento de la recaudación, que es aun mayor que el 25%.
El restante porcentaje del aumento lo financiarían las propias empresas de su mejora de ingresos derivada del aumento de las ventas provocadas por este shock de demanda interna.
Está claro que los encadenamientos no son tan sencillos como aquí a efectos metodológicos se plantean, pero de cualquier manera es claro que un aumento de salarios provoca un aumento de poder de compra en el mercado interno de bienes y servicios, y ello significa más actividad de las empresas, más empleos y mayores recaudaciones.
No hay en este caso peligro de que la gente compre dólares con el aumento, dada la pérdida de capacidad de consumo generada en estos sectores en los últimos años, y es, a la vez, muy bajo el riesgo de «fuga» de esta mejora de consumo hacia bienes importados, dado el «paraguas» de protección a la producción nacional que ha generado la devaluación de un año atrás.
Luego, es obvio que debemos completar esta propuesta de aumento de la demanda desde el sector privado con tres medidas que actúan desde el sector público, a saber:
* con igual criterio y efecto mejora de los salarios públicos más sumergidos
* aumento de inversión pública
* riguroso criterio de compras del Estado de productos nacionales, sea vestimenta, alimentos, etc.
El razonamiento para este aumento de demanda pública sería similar al hecho para el sector privado, y llegaríamos a la conclusión de que un aumento inicial de demanda interna, proveniente en lo fundamental de una mejora de salarios, es el punto de partida imperioso para potenciar, acelerar y democratizar la reactivación económica. *
CUADRO 1 EFECTO SALARIO
Personas 500.000
Salario 3.000
Aumento 500
Nueva masa salarial 250.000.000
De set. a diciembre 1.000.000.000
Pago de IVA e IMESI 166.667.000
Nuevos empleos 25.000
Aportes al BPS 115.500.000
IVA e IMESI de nuevos empleos 47.833.333
Total nueva recaudación 330.000.333
% sobre gasto en nuevos sueldos 33
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