Ancap retiró oferta industrial de gas natural que le permitía recuperar inversión realizada
La Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap) decidió, a principios de este año, retirar una oferta por la que, a un precio conveniente, pudo aportar gas natural a un importante sector industrial uruguayo que ahora deberá comprar energía a proveedores privados.
Sólo las empresas Fábrica Nacional de Papel (Fanapel) y Metzen & Sena llegaron a favorecerse de la firma de un convenio por el que Ancap ofreció, en diciembre, el suministro de gas natural a la industria sureña uruguaya a través del gasoducto Cruz del Sur que une Punta Lara, Colonia y Montevideo.
La situación, confirmada a LA REPUBLICA por representantes sindicales de varias industrias era desconocida por los dirigentes de la Federación Ancap, quienes calificaron el hecho como «otro error más» y un «nuevo desastre» de gestión en el ente estatal, que «carece de una política energética».
El secretario general de Fancap, Germán Riet, dijo a LA REPUBLICA que el retiro de la oferta impide recuperar la importante inversión realizada por el ente, a la vez que perjudica a los consumidores y va en contra de una necesaria política de reactivación productiva del país.
Ancap realizó una inversión de 70 millones de dólares para el ingreso del gas natural a Uruguay y paga anualmente más de 3 millones de dólares por la contratación del gasoducto, donde tiene arrendada una capacidad de transporte firme de 1,5 millones de metros cúbicos diarios.
La oferta que Ancap había realizado a las empresas uruguayas le permitía recuperar parte de lo invertido o, al menos, subvencionar el gasto anual que le significa el gasoducto; pero al retirar la oferta se verían perjudicadas las industrias locales en beneficio de los importadores privados de gas.
El sueño del gas natural
El Estado uruguayo desembolsó casi un centenar de millones de dólares en la concreción de la infraestructura para el caño que atraviesa el puente Paysandú-Colón (que sólo abastece a la industria sanducera), y del gasoducto Cruz del Sur, que provee de gas a Montevideo y los departamentos costeros.
Al gasto realizado por Ancap, debe sumarse la inversión paralela de otros 25 millones de dólares efectuada por UTE, que pretendía utilizar el combustible natural en el proyecto de la Central Térmica de Casa Blanca, ubicado 20 kilómetros al sur de Paysandú.
UTE, al igual que Ancap, se comprometió a comprar una capacidad de transporte en el gasoducto que le implican un gasto anual de otro millón de dólares. Ambos Entes estatales pensaban recuperar esta inversión a través de un impuesto que fue eliminado por el gobierno en la primera Ley de Urgencia.
Ancap produce gas natural en Neuquén, Argentina, a través de asociaciones de la empresa Petrouruguay SA, de la que posee el 99% de las acciones y un 1% está en manos de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), pero su capacidad de producción aún no permite satisfacer la demanda uruguaya.
Petrouruguay SA llega a importar, a través de Ancap, hasta 160 mil metros cúbicos diarios de gas, con los que sólo podría abastecer su fábrica de Portland y a las industrias del litoral, o a unas pocas empresas sureñas que consuman más de cinco mil metros cúbicos diarios.
Ese panorama llevó al ente energético uruguayo a adquirir gas natural argentino para venderlo en Uruguay y competir con las empresas importadoras privadas, que usufructúan las licitaciones para el suministro de gas residencial en Montevideo (Gaseba SA) y en el interior (Conecta SA).
Malestar en industrias locales
La oferta realizada en diciembre y retirada un mes después, permitía a Ancap competir con ventaja contra las empresas adjudicatarias del gas domiciliario y con otros importadores argentinos, gracias a beneficios de exportación que lograría gracias a su condición de dueño de la productora Petrouruguay SA.
Con el retiro de su oferta, el ente energético dejó librado el mercado industrial montevideano a Gaseba SA (Gas Natural de Francia) y en el interior a Conecta SA (donde Ancap sólo tiene un 45% de las acciones frente al 55 % de Unión Fenosa de España).
La Resolución Nº 34/1/2003 del Directorio presidido por Jorge Sanguinetti consideró «conveniente reanalizar la política comercial» y «dejar sin efecto todas las ofertas» a industrias que no hubieran firmado hasta entonces contrato. Sólo lo habían hecho las empresas Fanapel y Metzen & Sena.
La decisión generó malestar en industrias importantes, según confirmó el secretario general de la Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole (AOEC), Luis Goicochea, quien explicó a LA REPUBLICA que el pasado martes se reunieron por este problema con la dirección de la empresa.
«El problema fue tratado por el Directorio de Conaprole, que tenía esperanzas de poder aplicar el gas natural como energía en el Complejo Montevideo, la nueva planta que se viene construyendo en el predio donde antes funcionaba la Central Lanera, sobre Ruta 5″, señaló el dirigente sindical.
Por su parte, el gremialista de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), Juan Toms, indicó a LA REPUBLICA que el retiro de la oferta también afecto a la Maltería Oriental de La Paz, donde la empresa (ahora en manos de capitales chilenos) y los trabajadores coinciden en el perjuicio. *
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