Economistas coinciden en que se logró importante paso en el corto plazo

El futuro del canje dependerá de las políticas económicas que se sigan

Una vez concretada la operación de canje de deuda, se abre la polémica donde los especialistas opinan, y de manera bastante diferente y, en algunos casos, contradictoria sobre el futuro del país.

Juan Carlos Protasi, ex presidente del BCU, sostuvo a Emiliano Cotelo que «es un éxito para el corto plazo» ya que se logra un alivio de sus pagos en los próximos tres años de un orden que supera los 2.000 millones de dólares. «Lo cual es una magnitud muy relevante que indudablemente produce un alivio para el manejo del gobierno. Entonces esa relación ha mejorado notoriamente, lo que contribuye a aumentar la confianza de los inversores en general, a bajar el riesgo país  que es lo que ha estado ocurriendo y probablemente siga ocurriendo  y a ir restableciendo gradualmente la confianza, el crédito, etcétera, en la economía».

Protasi sostuvo seguidamente que «el programa en el que se apoya todo esto no es sustentable a largo plazo, es una meta absolutamente difícil de alcanzar sin introducir reformas importantes en la economía, como reducir el costo del Estado, realizar privatizaciones y licuación de sueldos y pasividades. Creo que socialmente va a ser muy difícil lograr eso, no creo que vaya a tener sustento político y tampoco creo que sea bueno desde el punto de vista de la propia reactivación de la economía».

Sin embargo, el economista Gabriel Oddone para quien el hecho que en principio el gobierno haya tenido éxito en esta operación «constituye una muy buena noticia para la economía uruguaya» entendió que «de alguna manera se está avalando la idea de que la deuda pública uruguaya es sustentable».

Recordó que parte de la discusión de si nuestra deuda es sustentable o no está asociada a que la relación deuda-producto se había deteriorado mucho, pero, advirtió que «no debemos olvidar que en los años 80 esta relación trepó arriba del 100 por ciento y sin embargo la evolución de los precios relativos determinó que en los años sucesivos la operación, tras el reperfilamiento hecho a principio de los 90, dejó el problema del endeudamiento público en términos de mediano y largo plazo».

Seguidamente sostuvo que «la restricción fiscal severa que este país va a enfrentar vino para quedarse. Probablemente los gobiernos sucesivos tendrán que manejarse con un margen de maniobra extraordinariamente más estrecho de lo que lo han hecho los gobiernos en los años recientes, pero no necesariamente deben llegar a privatizaciones». «Me permito decir que va a haber una corrección fuerte en los gastos discrecionales del gobierno, que la expansión prevista del orden del 41 por ciento en términos nominales va a tener que ser revisada sustancialmente a la baja» y además «se requiere una reforma profunda de la calidad del gasto público. Uruguay gasta en un conjunto de cosas harto discutibles.

Un gasto que contribuya a mejorar la eficiencia de los recursos de la economía o a mejorar la equidad de la distribución del ingreso».

Sin embargo para Daniel Olesker, lo que se necesita para, precisamente salir de la encrucijada es «expandir el gasto» lo cual redunda inmediatamente en un aumento del consumo y la recaudación. El economista insistió en que la idea que obtuvo el gobierno «le soluciona el problema de corto plazo y para el mediano plazo se puede alcanzar la sustentabilidad de la deuda, pero ello dependerá de las políticas económicas que se sigan, si vamos a transitar el camino de mayores restricciones al gasto y ajustes salariales, no saldremos a flote».

Recordó que el gobierno dispone de fondos necesarios para afrontar los pagos de intereses para este año y que el dinero que recibió de los organismos internacionales para amortizar la deuda, se puede utilizar para impulsar la reactivación económica. *

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