El gobierno se apresta a comunicarle a Redrado que no quiere la banda de flotación
La propuesta había partido precisamente de Redrado quien afirmó el domingo que Argentina y Brasil estudian la posibilidad del mencionado mecanismo. Pero de iniciarse las negociaciones, Uruguay sería en última instancia el único país de la región que quede fuera de este proceso de estudio, ya que Paraguay anunció ayer que está de acuerdo con la iniciativa Argentina.
Martín Redrado llega a Montevideo el próximo jueves para participar de la asunción del embajador argentino ante la sede del Mercour.
Este cargo será ejercido por el embajador Juan Carlos Olima y su designación, según se informó por parte del gobierno de Duhalde, «se enmarca en la estrategia de de inserción multipolar que lleva adelante Argentina, y constituye una señal política hacia los socios y hacia el mundo sobre su compromiso irreversible con el Mercosur».
La presencia del embajador Olima será para realizar «un seguimiento permanente de los trabajos y avances que se registran no sólo en el ámbito de la Secretaría del Mercosur, sino en el cumplimiento de los objetivos estratégicos de la República Argentina en el proceso de integración regional».
No nos sumamos
En la pasada jornada el presidente del Banco Central, Julio De Brun, comunicó que Uruguay no tiene planes de sumarse a un sistema de paridad monetaria, aunque admitió que este sistema puede ayudar a lograr más estabilidad en la región.
Según los técnicos de gobierno, un sistema de banda de flotación ataría demasiado las posibilidades de usar el tipo de cambio como herramienta de impulso de las exportaciones. La visión del equipo económico es que Uruguay dependa cada vez menos de la región. Una banda cambiaria podría servir para respaldar las ventas dentro del Mercosur, pero podría quitar competitividad con el resto del mundo.,
En cierto sentido durante gran parte de los años 90 existió una banda cambiaria en la región. Argentina y Brasil tenían un cambio controlado (un peso o un real igual a un dólar) y Uruguay un sistema de precio prefijado de la moneda norteamericana a través de la banda de flotación.
En esa época aumentaron las ventas dentro de la región, pero se perdió competitividad con el resto del mundo. El primero en eliminar el sistema de control de cambio fue Brasil (principios de 1999), lo siguió Argentina (comienzos de 2002) y Uruguay (junio de 2002).
El sistema de control de cambio se elimina para poder incrementar el ritmo devaluatorio y de esta manera ser más competitivos a nivel mundial.
No a la banda
Ayer el presidente del BCU, Julio de Brun, dijo que una banda de flotación «no lo tenemos como programa de trabajo». Explicó que desde fines del año pasado se viene llevando adelante un sistema de flotación con metas monetarias «que hasta ahora hemos cumplido estrictamente. Los resultados en contención de la inflación y en estabilización del tipo de cambio han sido buenos».
El programa de gobierno prevé una devaluación de 27% este año y una inflación en un rango similar.
De Brun explicó que con las medidas ya adoptadas se pudo evitar el rebrote inflacionario que se anticipaba en el segundo semestre de 2002, agregando que el tipo de cambio no se salió de control. La próxima meta es la de llevar la inflación a un dígito, lo que podría estar aconteciendo en 2004 o 2005.
También controlamos la especulación con respecto a que el tipo de cambio se desbordaría, y ahora hay que darle tiempo a este sistema para tratar de ir haciendo bajar la inflación al nivel de hace un par de años de atrás (de sólo un dígito)».
El presidente del BCU dijo que el sistema cambiario uruguayo es perfectamente flexible a cualquier situación que se pueda estar dando en la región. De Brun indicó que si el sistema propuesto por Argentina tiene éxito y se establece una disciplina fiscal y monetaria en ambos países que contribuya a la estabilidad tanto de precios como de paridades cambiarias en la región, «siempre va a ser bueno para Uruguay». *
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