Reforma agraria: nuevamente en el debate nacional
Y la verdad es que con el tiempo vamos venciendo el pensamiento único y las palabras que en los años posdictadura se habían eliminado vuelven a ser parte del debate necesario en la opinión pública.
Y entonces luego de la brutal invasión de EEUU a Irak nuevamente escuchamos la referencia al imperialismo como el eje de la política norteamericana.
Y al mismo tiempo en el tema de las relaciones sociales y de producción agropecuaria vuelve al tapete el tema de la reforma agraria.
I) ¿POR QUE UNA REFORMA AGRARIA?
Porque todos los países que alcanzaron niveles importantes de desarrollo en el capitalismo temprano (Francia, Inglaterra, EEUU) lo hicieron sobre la base de quebrar la lógica feudal del campo que aún predomina en buena parte del campo de nuestro país y modernizaron las relaciones sociales y de producción en el agro como motor del desarrollo
Porque la única manera de elevar la productividad agropecuaria en cantidad y calidad es recomponer las condiciones de tamaño y tenencia de la tierra en el Uruguay.
Porque los estudios que demuestran esta necesidad datan de los estudios sobre agro de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (CIDE antecesora de la actual OPP) que en 1964 mostraba que éste era el verdadero problema del agro uruguayo. Y más allá de que en algunas ramas de producción el estancamiento técnico se superó en términos generales y en particular en la ganadería sigue siendo el problema central.
Porque es la única manera de repoblar el campo y con ello, aprovechando las ventajas que da la devaluación, reiniciar la producción y generar empleo en el medio rural. Sin reforma agraria las ventajas de la devaluación serán para unos pocos y el efecto empleo casi nulo.
Porque sólo de esa manera se generan condiciones para potenciar las cadenas productivas que agreguen valor a los productos del agro y se transforme nuestra ventaja natural en un factor de desarrollo productivo y social integral.
Finalmente, porque es la única manera de mejorar las condiciones de vida (salarios, condiciones de trabajo, etc.) de los trabajadores rurales.
II) CUAL REFORMA AGRARIA
Los criterios fueron en parte enunciados en la proclama y coinciden en buena parte con las definiciones de la mesa de colonización en su documento sobre «la colonización y el Instituto Nacional de Colonización», elaborado el17 de diciembre de 2002 con la participación de todos los partidos políticos y organizaciones sociales y gremiales incluido obviamente el propio PIT-CNT.
Los más relevantes, a nuestro juicio son:
1) elevar la calidad de vida y de trabajo de los asalariados rurales que perciben salarios de hambre para que no puedan seguir siendo considerados ciudadanos de segunda categoría. Estos sectores sociales con mayores dificultades (trabajadores rurales desocupados y aquellos con condiciones de vida por debajo de la línea de la pobreza) deben constituir una prioridad por la ineludible necesidad de ser atendidos por la sociedad y apoyados en la lucha contra la pobreza. Por lo tanto al mismo tiempo que la mejora de sus condiciones de trabajo no debe descartarse su inclusión en el reparto de tierra para lo cual no debe constituir una condición ineludible tener capital para acceder a la tierra
2) resolver la cuestión de la tierra para el trabajo, para asegurar la comida de nuestra gente. Es decir desarrollar una política de subsidios a la producción agroalimentaria que priorice la producción de alimentos para la canasta familiar.
3) en términos de reparto de tierras, asignar las tierras que hoy son improductivas y que se usan con criterio básicamente especulativo y de ganancias sobre el precio de la tierra para los trabajadores directos y todos aquellos grupos de personas, familias que quieran afincarse en la tierra, bajo sistemas de arriendo en el marco de la política del Instituto Nacional de Colonización. Instituto que, por cierto, debe reformularse de acuerdo a criterios que la propia Mesa de Colonización ha puesto en el debate.
4) que en dicha política de subsidios adquiera prioridad el uso de los insumos agropecuarios para la integración con cadenas agroindustriales nacionales (cadenas alimentarias, textil-vestimenta; madera-muebles, etc.) para no exportar materias primas baratas que luego otros terminan elaborando, agregando valor y conocimiento, mientras nosotros desarrollamos nuestro subdesarrollo. En esta dirección debe evaluarse la posibilidad de establecer un impuesto, vinculado a la actividad exportadora del sector agropecuario para aquellos productos sin valor agregado. Dicha recaudación podría vertirse a mejorar los ingresos del Instituto de Colonización para la adquisición de tierras y los requerimientos de inversión de las nuevas colonias.
5) una política de acceso al crédito y a los conocimientos tecnológicos a través de convenios entre los productores, el Instituto Nacional de Colonización, la Banca pública, la banca cooperativa y los organismos públicos y privados de investigación tecnológica en particular la Universidad de la República.
6) un criterio restrictivo en el acceso a la tierra por parte de extranjeros que puede incluir desde restricciones fuertes hasta prohibiciones y para que ello sea viable debe al mismo tiempo prohibirse la tenencia bajo forma de acciones de sociedades anónimas. En ese sentido la política de tierras debe diseñarse también como defensa y consolidación de la Soberanía Nacional, en tanto constituye una forma real de apropiación social y nacional de los recursos naturales existentes en el país.
7) Finalmente debe definirse un límite superior a la tenencia de tierras. En ese sentido reafirmamos una de las definiciones fundamentales de la Mesa de Colonización que, en diciembre de 2002, ha planteado:
«Igualmente, se reafirma el interés de promover y mantener la vigencia de la filosofía con que fue creado el Instituto de Colonización y los enunciados básicos de la ley, es decir promover una racional subdivisión de la tierra y su adecuada explotación, procurando el aumento y mejora de la producción agropecuaria y la radicación y bienestar del trabajador rural.»
8) Todo este planteo debe articularse productiva y socialmente para lo cual es clave que este proceso no sea una sumatoria de acciones individuales y desarticulada, sino formular proyectos integrales de asentamientos rurales o de colonias, en los cuales se integren los aspectos productivos, sociales, culturales, organizativos y no sean sólo distribución de tierras o recursos productivos. En esa dirección es clave estimular las formas cooperativas y la integración horizontal y vertical, en sus más diversas dimensiones; sean estas para la producción, la comercialización, la adquisición y utilización de insumos y bienes de capital, el asesoramiento técnico, etc. *
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