Argentina comienza a ordenar sus monedas
La necesidad del gobierno de hacerse con 500 millones de dólares provenientes del Banco Mundial para pagar un vencimiento con ese organismo fue aprovechada para iniciar un camino de recomposición y simplificación del complicado sistema monetario argentino.
Los bonos Lecop, emitidos por el Estado nacional, alcanza a la friolera de 3.300 millones de pesos. Según versiones de prensa bonaerenses, en mayo comenzará este canje que dado su volumen se realizará en etapas.
Como los Lecop cotizan 1-1 con el peso, el canje se realizará en forma directa y no por licitación y se planifica recuperar 925 millones que fueron emitidos por el Tesoro Nacional ya que hay otras partidas que fueron compartidas con fondos fiduciarios, y se espera que para fin de año se haya podido finalizar con el canje eliminado así una de las principales monedas paralelas al peso que circulan hoy en la Argentina.
El Programa de Unificación Monetaria logra así un importante logro aunque aún se debe «arreglar» la situación de los bonos emitidos por los gobiernos provinciales de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Mendoza y Tucumán. En estos casos el sistema para sacar de circulación las monedas provinciales es a través de licitación pero, hasta el momento, solamente Córdoba y Entre Ríos firmaron el acuerdo para efectivizar el canje con el gobierno central.
En realidad, el canje de los Lecop, si bien ya estaba programado y decidido fue «apurado» debido a que el Banco Mundial se había atrasado en sus pagos lo cual generaba un desfasaje importante para el país ya que debía pagar un vencimiento de 800 millones con el BM el pasado 15 de abril, lo que se logró posponer por un mes. Con los 500 millones que obtiene ahora del BM, se logra subsanar en parte el bache que se generó en las reservas del Banco Central.
El BM aprovechó esta situación para apretar el acelerador e impulsar un inicio rápido del canje de bonos.
Por otra parte, anuncia para junio la reestructuración del sistema financiero argentino que se basara en la reparación del sistema, para lo cual ya se hizo lo que se pudo, según algunos analistas, la regularización de las entidades y la reestructuración final. Uno de los indicadores básicos sobre los que se basa esta reforma es la capacidad de cada banco para ser rentable, o sea «para contar con una masa crítica de liquidez que le permita generar libremente nuevos activos con tasas reales de mercado y obtener así una ganancia genuina».
La reestructura ya está bajo estudio por parte del Banco Central y se espera que el diagnóstico este pronto para junio, momento en que se definirá que hacer con cada institución aunque ya se anunció que aquellas instituciones con números en rojo se les exigirá que se capitalicen, se fusionen o cierren sus puertas.
El Banco Central ya sabe que contará con la asistencia financiera de los organismos multilaterales de crédito para llevar adelante todo este proceso. El Banco Mundial y el BID son los que tienen una mayor experiencia en reestructuras y ya anunciaron que estarían dispuestos a realizar los aportes en dinero que se consideren necesarios. Al igual que en nuestro país, los trabajadores bancarios están muy preocupados porque en el último acuerdo con el FMI «se decretó una reestructuración de toda la banca pública, especialmente del Banco Nación, que sería el primero», sostuvo el presidente de la gremial. *
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