Análisis económico

Etica y economía política, siempre deben ir juntas

«Las Bolsas de Nueva York han reaccionado favorablemente al avance de las tropas norteamericanas en Irak y las principales cotizaciones están al alza»

Hemos escuchado reiteradamente esta afirmación en la prensa internacional durante el conflicto armado reciente.

Pero al mismo tiempo también hemos escuchado reiteradamente aquí en nuestro país:

«Los efectos de la guerra, en la medida que actúen sobre el precio del petróleo y sobre la demanda de nuestros productos pueden ser un factor positivo en el desarrollo de nuestra economía, como ya lo fueron otras guerras en el pasado»

Y también nos han llenado de análisis nacionales e internacionales especulando sobre posibles beneficios económicos de esta invasión de EEUU a Irak. La pregunta permanente a los economistas ha sido: «¿qué efectos puede tener la guerra sobre el Uruguay? Pregunta que me he negado a contestar, no sólo porque no está clara su respuesta y cualquier afirmación es tan sólo especulación no científica, sino por el hecho de que aun en el caso de que el Uruguay fuera beneficiado porque bajara el precio del petróleo o porque aumentaran nuestras ventas a los países en guerra, ello no significaría ninguna alegría y por el contrario una mejora de la economía uruguaya a costa de cientos de miles de muertos es inaceptables desde el punto de vista de la ética de la Economía Política.

Y por ello es que aprovechando este debate que se dio en estos días, quisiera introducirme en este tema de la ética en la economía. Los clásicos fundadores de la Economía Política nos enseñaron que la Economía es la ciencia que estudia las leyes que regulan el proceso de producción, distribución, consumo e intercambio de la riqueza social y su objetivo primordial es entender esas leyes para actuar sobre ellas con el objetivo de la transformación social, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la humanidad.

Y por ello todo análisis económico, repito todo análisis debe estar, a mi juicio, medido y mediatizado por este objetivo central. Porque la economía es esencialmente una ciencia social, en tanto su objetivo es analizar los fenómenos que ocurren en el campo de la economía y sus impactos inmediatos y mediatos sobre la sociedad en la que se está inserto. Y si este tema de la guerra es un ejemplo sin par, no son menos los ejemplos que a diario escuchamos en el debate nacional sobre nuestra economía. Sólo a vía de ejemplo algunos temas que nos deben llevar a reflexión.

Proposición 1:

» La tarea central hoy es la reducción de los salarios reales, debido a que no es posible aumentar el empleo sin bajar los salarios, porque ello aumenta la competitividad de la economía«

2 argumentos científicos para mostrar el carácter ideológico de esta proposición y su vínculo con un interés específico que es de aumentar más aún las ganancias de las grandes corporaciones capitalistas.

a) Del ingreso nacional un 23 a 25% va a los salarios, mientras que un 50% va a ingresos de distinta fuente del capital, por lo cual el margen para actuar generando empleos con restricciones a la acumulación de ganancias es, aún hoy en crisis, muy importante. y por ende el problema en el país no son los altos salarios, sino todos los demás ingresos que muchas veces se usan para la fuga de dinero.

b) La tesis de que los aumentos de salarios reducen las ganancias, ya ha sido demostrado por ejemplo por Marx en el siglo XIX, que no es cierto, ya que si aumenta la productividad, es posible aumentar al mismo tiempo salario y ganancia.

La reducción de salarios como factor de mejora en la competitividad es tan sólo la forma más sencilla de hacerlo, sin riesgo para el empresario y deteriorando fuertemente la calidad de vida de la gente.

Aquí entonces en estas propuestas la ética ha faltado a la cita.

Proposición 2:

» El crecimiento económico debe darse primero, para luego comenzar la redistribución de los frutos de ese crecimiento«

Como ya lo hemos mostrado en notas anteriores, la historia uruguaya muestra que los años de mayor dinamismo económico en el país fueron aquellos (1915 a 1955) en que el crecimiento y la distribución del Ingreso se dieron simultáneamente, como lo muestra el excelente trabajo histórico de Luis Bértola «Ensayos sobre Historia Económica».

Y cada vez que el crecimiento se basó en una redistribución futura (que después nunca llega como entre 1974 y 1989 o entre 1991 y 1998) el crecimiento fue menos importante y mucho más rápidamente se agostó.

Finalmente como el objetivo de la producción es generar riqueza que mejore la calidad de vida, producir para no se sabe quien (industria de guerra, la guerra nuclear o los grandes ricos del mundo) es éticamente desechable.

Otra vez al igual que en la formulación anterior la ética faltó a la cita.

Proposición 3:

» La iniciativa privada es la que debe conducir los destinos de la economía, ya que el estado es ineficiente y burocrático produciendo a mayores costos«

Varias cosas escondidas detrás de estas fundamentaciones.

En primer lugar el concepto de costo que se refiere solo al costo económico inmediato. Por ejemplo cuando se nos decía que había que abrir la economía porque los productos importados serán menos costosos, se nos «ocultó» que en unos pocos años la destrucción de la producción nacional haría que nadie pudiera comprar esos bienes más baratos. Ese es el verdadero costo global que hay que evaluar en cada medida económica.

En segundo lugar que esos menores costos de la empresas privadas muchas veces surgen de menores salarios o desregulaciones laborales que hacen que se trabaje a veces por cifras cercanas a un plato de comida.

En tercer lugar la historia nos ha demostrado que los países con un peso muy importante del estado en materia de gasto social, de presión tributaria sobre los altos ingresos y de orientación de la producción nacional, son lo que han liderado la economía mundial, a diferencia de quienes han prescindido de esos mecanismos.

En la fundamentación de la reducción del Estado, el verdadero motivo radica en la necesidad de expandir las inversiones las corporaciones transnacionales en las áreas de los servicios que en los años actuales son el eje de la acumulación global. Aquí es este ocultamiento de los verdaderos objetivos de las «reformas del estado» otra vez la ética faltó a la cita.

En síntesis el debate económico no es un tema exclusivamente de técnicas o modelos que permitan obtener tales o cuales resultados. Lo primero, desde la perspectiva de la Economía Política es la definición de los objetivos económicos y sociales que se persigue y recién después se podrá discutir las herramientas a utilizar.

Y en el primer debate los economistas debemos explicitar a que sociedad aspiramos a contribuir, que objetivos centrales tenemos y cuáles son los sectores beneficiados y perjudicados con cada medida que proponemos. Sólo así seremos transparentes a la sociedad en la que estamos insertos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje