El presidente de Brasil es la nueva "estrella" dentro del Fondo y el Banco Mundial

Programa "Hambre Cero" es bueno para Latinoamérica, señalan desde el FMI

No hay una conferencia de prensa sobre América Latina en la que el FMI no cite al presidente Lula como ejemplo, elogiando las cualidades de gestión económica de su gobierno y sus decisiones valerosas desde que tomó las riendas del gobierno de Brasil el 1 de enero pasado.

«Estoy particularmente impresionado por el presidente Lula, sobre todo porque pienso que tiene una credibilidad que con frecuencia falta en los otros dirigentes, y que está seriamente comprometido a trabajar duro para orientar su política en favor del crecimiento y de la igualdad social», se congratuló este fin de semana el director general del FMI, Horst Koehler, al margen de las asambleas de primavera boreal de la institución y el Banco Mundial. Evocando el programa «hambre cero» lanzado por el presidente brasileño, que quiere erradicar el hambre que toca a 43 millones de personas en Brasil, Koehler afirmó: «Es el programa correcto, es la buena dirección, es el buen objetivo para Brasil e incluso más, para América Latina».

Impresionado

Koehler se manifestó «impresionado» por los logros de los primeros 100 días de gobierno de Lula, y se felicitó de que Brasilia haya decidido «ubicar la reforma fiscal y la de la seguridad social a la cabeza de sus prioridades».

El presidente Lula presentará estas dos reformas esta semana en el Congreso.

Asimismo Koehler elogió varias veces la política presupuestaria del gobierno de Lula, cuando en el tercer trimestre del año pasado la perspectiva de que el país más grande de América Latina fuera dirigido por un antiguo dirigente sindical anticapitalista había hecho caer el valor del real casi 40%. En particular, la decisión de aumentar el objetivo de superávit fiscal primario (antes del servicio de la deuda) a 4,25% del Producto Interno Bruto (PIB) para 2003 «ilustra el compromiso de Brasil de responder a sus obligaciones», destacó Koehler.

«Hay que reconocer que la administración de Lula reclutó un equipo de economistas de élite», agregó el economista en jefe del FMI, Kenneth Rogoff, ante la prensa. «Los resultados de las reformas que emprendió son destacables. Podríamos incluso hablar de reformas históricas, el futuro dirá quizá», añadió.

El FMI aprobó en setiembre de 2002 un crédito récord de 30.400 millones de dólares para Brasil disponible sobre un período de 15 meses, a condición de que el gobierno resultante de las elecciones de fines de octubre siguiente observara un programa económico y monetario establecido en colaboración con el organismo. Seis meses después el presidente Lula recibió en marzo las felicitaciones de los administradores del FMI durante su evaluación anual de la situación económica de Brasil, en particular sobre la flexibilidad presupuestal. Los ministros de Finanzas del G7 también elogiaron al presidente Lula.

«Saludamos las sólidas medidas de política macroeconómica y las ambiciosas reformas estructurales que las autoridades brasileñas ponen en práctica», dijeron en un comunicado divulgado el sábado en Washington. *

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