Si la reestructuración no es un éxito, se corta la ayuda del FMI
Esto significa lisa y llanamente que si no se logra que entre el 80% al 90% de los tenedores de los U$S 5.235 millones de deuda participen del programa de reestructuración, no habrá reestructura, pero nadie cobrará a la hora de los vencimientos.
Esto se debe a que los fondos del FMI son necesarios para pagar las amortizaciones si se mantiene el actual cronograma de pagos.
El Fondo no está dispuesto a desembolsar dinero para que éste termine en manos de los privados que quieren cobrar los bonos a su vencimiento.
La jugada del Fondo es una clara presión a los inversores, a los cuales parece que ahora no les queda otra salida que aceptar postergar por cinco años el cobro del capital invertido.
Advertencia
Fue el director gerente del FMI, Horst Koehler, quien advirtió ayer en un mensaje enviado a miembros de la comunidad financiera, que del éxito de la reestructuración de la deuda uruguaya depende la continuación de desembolsos de la institución para el país.
Según Koehler, el gobierno uruguayo busca dos objetivos, «obtener suficiente alivio de efectivo para eliminar cualquier necesidad residual de financiamiento en los próximos dos o tres años», y «lograr una deuda y perfil de deuda sostenibles a mediano plazo».
«Lograr estos objetivos es una condición para completar la próxima (tercera) revisión bajo el programa stand-by con Uruguay», afirmó, en el marco de la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
«Un canje de deuda exitoso requiere una alta participación para permitir que el programa avance y la revisión venidera sea completada», agregó.
El número uno del FMI estimó que «el apoyo de la comunidad financiera, incluidos inversores privados institucionales y particulares, es esencial para el éxito de este programa».
Alabanzas a Batlle
Koehler alabó el programa económico del gobierno de Jorge Batlle para este año, y dijo que contiene «ajustes macroeconómicos continuos y reformas estructurales que crean las condiciones para una recuperación sostenida del crecimiento y una posición externa viable».
Destacó el compromiso del gobierno de aumentar el superávit fiscal primario (sin contar intereses de la deuda) a 3,2% del PIB en 2003, y a 4% a mediano plazo, para asegurar una dinámica sostenible de la deuda.
«Las autoridades también están avanzando con la reestructuración del sistema bancario y están implementando otras reformas estructurales para mejorar el potencial productivo de la economía», sostuvo. El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, también apoyó el programa uruguayo en otro comunicado emitido el jueves de noche. «Tenemos la seguridad de que las políticas establecidas dentro del acuerdo con el FMI y el apoyo brindado por las organizaciones financieras internacionales habrán de dar el marco apropiado para la reactivación y preservación del crecimiento económico sostenido» de Uruguay, dijo Iglesias.
En medio de estas declaraciones el riesgo país bajó ayer a 2.405 puntos básicos, un 1,95% por debajo de los 2.453 puntos del viernes anterior. *
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