Reunión clave mundial para analizar efectos económicos de la guerra
La economía mundial, aturdida por el estallido de la burbuja tecnológica de finales de los 90 y luego por la guerra, parece encaminada a un crecimiento frágil en la primera mitad de este año, sostienen analistas.
Las reuniones de los organismos económicos multilaterales el próximo fin de semana (12 y 13 de abril) servirán para mostrar un frente unido, que ofrezca alguna confianza, añadieron los expertos consultados.
Los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G7, los países más ricos (Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos), llegarán el viernes a la capital estadounidense antes de las conversaciones formales del sábado en la mañana.
Entonces se unirán a los gerentes del FMI y del BM (que integran 184 países) para las discusiones todo el fin de semana.
«En caso de una guerra larga no podemos excluir una recesión mundial», dijo el director gerente del FMI, Horst Koehler, el mes pasado. Ãste pronosticó un crecimiento económico de 3,0% este año.
Paralizado
«El mundo industrializado se ha desacelerado hasta paralizarse en los últimos meses de 2002, mucho antes de que surgiera el nerviosismo de la guerra», dijo el economista Stephen Roach, de Morgan Stanley.
Para colmo de males, dijo Roach, ahora surgen nuevas situaciones guerra, incertidumbres geopolíticas, el Síndrome Respiratorio Agudo Severo «que podrían empujar un mundo detenido a una recesión absoluta».
Roach, quien definió una recesión mundial en términos de crecimiento menor a 2,5%, pronosticó un crecimiento global de 2,4% para 2003.
Los banqueros y grandes inversionistas, representados por el Instituto de Finanzas Internacionales (IFI) presionaron al G7, al FMI y al BM para que actúen juntos.
El director gerente del IFI, Charles Dallara, pidió en una carta este mes al G7 cooperar intensamente en políticas macroeconómicas, ya que esa cooperación es «esencial, así como lo es la acción de las autoridades de cada país para restaurar la confianza, vigorizar el crecimiento y debilitar la volatilidad del mercado financiero».
Michael Mussa, ex economista del FMI y ahora académico en el Instituto de Economía Internacional, un centro de estudios con sede en Washington, dijo que la producción mundial parece que va a ser lenta en la primera mitad de este año antes de acelerar su ritmo a finales de 2003 o en 2004.
Crecimiento
La economía mundial crecerá 3,25% en 2003 si se comparan los últimos tres meses de este año con el cuarto trimestre del año pasado, dijo Mussa. Entonces crecería 4% en 2004, agregó.
El crecimiento de las naciones industrializadas se reducirá de 2,5% en 2002 a 2% en 2003, antes de tomar impulso en 2004 y crecer 3%.
El crecimiento de las naciones en desarrollo y en transición se acelerará de 4% en 2002 a 4,5% en 2003 y a 5,25% en 2004. En lo que respecta a la guerra, Mussa dijo que el escenario más probable es el derrocamiento rápido del régimen iraquí sin grandes daños a la infraestructura económica del país árabe, lo que estimulará la confianza de los consumidores y los mercados, y una caída en los precios del petróleo.
«La contribución que los ministros de finanzas y los gobernadores de los bancos centrales pueden hacer es enfatizar que continúan las discusiones y la cooperación», dijo Mussa.
Fred Bergsten, director del Instituto de Economía Internacional, dijo que no hay necesidad de que el G7 responda de inmediato a una crisis financiera o que maneje las tasas de cambio.
Una reunión más importante que ésta, dijo, la del G8, se celebrará entre el 1 y 3 de junio en Evian-les-Bains, Francia.
«Pienso que la aguda fisura creada ahora a través del Atlántico por la guerra de Irak aumenta tanto el riesgo como la oportunidad», dijo Bergsten.
Esa división podría traducirse en acuerdos comerciales paralizados o incluso una guerra comercial entre Estados Unidos y Europa.
Pero las naciones más ricas también tienen la oportunidad de utilizar a su favor la necesidad de cooperación económica para arreglar las relaciones políticas y de seguridad, según Bergsten.
Es probable que el presidente estadounidense George W. Bush asista a la cumbre, donde vería cara a cara a otros colegas por primera vez desde el inicio de la guerra. *
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