Lula logra mejoramiento de indicadores financieros
Después de la victoria en las urnas, precedida de una campaña electoral en la que el miedo dio cuenta de la situación, Lula ha conseguido imponer tranquilidad en la economía y en la política, está demostrando ser un hábil jugador para lidiar con una base díscola y una oposición mayoritaria.
La inflación cerrará, sin duda, el año por encima de la meta (8,5%), pero ya ha empezado a ceder, y se espera que en los próximos años sea mucho más baja. El PIB va a crecer un 2,2% este año, prevé el Banco Central.
El aumento de la meta de superávit primario decidido por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, podrá reducir la relación deuda/PIB; y el real se recupera frente al dólar, lo que podrá incidir en la reducción de los tipos de interés.
El riesgo país –que mide la confianza de los inversores– ya está por debajo de los mil puntos y la balanza comercial acumula un superávit cercano a los 4.000 millones en los primeros tres meses.
«El humor ha mejorado y es lo que se refleja en la mejora de los indicadores», asegura la editorialista económica del diario O Globo, Miriam Leitao.
Después de encarrilar la economía, aunque el paro, la pobreza y el poder adquisitivo sigan siendo los principales desafíos para el gobierno Lula, en el terreno político también está imponiendo su manera de hacer.
El miércoles el gobierno ganó una importante batalla en la Cámara de Diputados al aprobar por 442 votos a favor –134 más de los necesarios– la primera enmienda constitucional de la ‘era Lula’, que deja la vía expedita para la autonomía del Banco Central.
El gobierno de Lula consiguió el apoyo de su díscola base, tanto del Partido de los Trabajadores (PT) como de los partidos aliados –sólo el Partido Democrático Laborista (PDT, izquierda) se abstuvo– y el de la oposición.
Desde el punto de vista numérico el resultado fue contundente y desde el político, debería encender la luz de alarma en las fuerzas de la oposición, advierte el director del Instituto Brasileño de Estudios Políticos (IBEP), Walder de Goes.
«Con los votos de la oposición en las manos, garantizados por acuerdos institucionales de bajo costo y por una adhesión puramente táctica a las reformas, el gobierno Lula puede aislar la resistencia ideológica de su propia base», agrega el politólogo.
La prueba de fuego, sin embargo, serán las reformas tributarias y del sistema de pensiones, que ha prometido presentar este mes en el Congreso, y para cuya aprobación también necesitará el apoyo de la oposición y eliminar las resistencias en su base.
«Si aprueba las reformas en el Congreso, apoyado por los medios de comunicación y por el ‘establishment’, el gobierno Lula puede fortalecerse en las próximas vueltas del ciclo electoral», vaticina De Goes.
Los sondeos siguen demostrando que el 80% de los brasileños confía en Lula y el 75% aprueba su gestión. *
Te recomendamos
quejas
Empresarios reclaman ante OIT que Consejos de Salarios no fijen las condiciones laborales
La inclusión de Uruguay en la lista negra de la OIT (ya había ocurrido en 2019) responde a una queja empresarial por la ley de 2009. Mientras el gobierno la califica de “desmesurada”, el ministro Juan Castillo destaca el valor del diálogo...
Compartí tu opinión con toda la comunidad