El economista Michele Santo no descarta que sea necesaria una devaluación de hasta el 47%

"No es imposible cumplir con la meta fiscal propuesta"

Consultado por Sonia Breccia en el programa Primera Voz de 1410 AM LIBRE sobre el camino por el que optó el presidente Jorge Batlle para obtener los fondos retenidos por el FMI, Michele Santo, economista identificado con el Partido Colorado, entendió que «al gobierno no le ha quedado otra alternativa que recurrir al apoyo del gobierno de Estados Unidos; lo que habría que analizar es cuáles son las causas objetivas de esta dificultad que plantea el FMI, si efectivamente hay problemas con las metas anunciadas por el gobierno o con la programación o los supuestos presentados por el gobierno en relación a la situación fiscal, o si hay algún otro motivo, como se ha manejado informalmente, en el sentido de que el FMI estaría buscando, además de cerrar el programa económico, que Uruguay renegocie de alguna manera la deuda».

«Si no se logra destrabar una negociación por la vía política y el FMI no otorga un acuerdo, la situación del país sería muy complicada, la capacidad de Uruguay para servir la deuda que va venciendo en los próximos meses es muy reducida y llegaría un momento en que no se podría pagar la deuda», agregó».

La meta fiscal del 1,5 por ciento parece poco creíble para el FMI. Santo entendió que el gobierno empezó relativamente bien con el anuncio de ajuste salarial realizado en enero, pero precisó que como toda proyección depende de una serie de supuestos, «en particular, de si efectivamente el nivel de actividad se estabiliza y deja de caer, de cuál sea la situación regional y de cosas por el estilo. Yo me imagino que una parte importante de las discrepancias entre el FMI y las autoridades de gobierno deben estar precisamente en los supuestos usados por unos y otros. Uno puede ser muy pesimista o más pesimista o relativamente más optimista con respecto, por ejemplo, a qué es lo que va a pasar con el nivel de actividad y, por ende, con la recaudación y con la factibilidad de conseguir la meta fiscal. No es fácil, porque implicaría un esfuerzo importante, pero tampoco es descabellado pensar que se va a conseguir, ni tampoco hay que pensar que es imposible conseguirlo».

Las medidas

Para ello lo primero que debe hacerse es ajustar detalles sobre las metas de recaudación. Ello implica «ponerse de acuerdo» en cuál va a ser el comportamiento del PBI o del nivel de actividad en general de la economía uruguaya. «Una vez que se pongan de acuerdo el gobierno y el FMI con respecto a esto, lo que habría que hacer es tomar medidas de reaseguro por el lado de los gastos a los efectos de tener un «colchón» por si el nivel de ingresos, o la recaudación, no cumple con las expectativas. Si eso no es viable, habría que rehacer el programa económico para este año apuntando a una tasa de inflación entre 25 ó 27 por ciento como está apuntando el gobierno, sino eventualmente una tasa de inflación 10, 15 ó 20 puntos mayor», afirmó Santo.

En cuanto a la reprogramación de la deuda externa propuesta primero por varios políticos como Lacalle y Vázquez, el economista consideró: «Las declaraciones que hicieron varios políticos, no sólo ahora, fueron profundamente equivocadas. El tema de una eventual renegociación de la deuda no es algo que se discute desde una tribuna política o haciendo ese tipo de declaraciones. Yo creo que Uruguay, como de alguna forma ya lo ha hecho voluntariamente en el mercado local con las AFAP y luego con el Banco de Seguros, probablemente siga en esa línea, buscando mejorar el perfil de vencimientos de la deuda, y es probable que se intente de alguna manera algo parecido en el mercado internacional. Pero siempre con un enfoque, como se dice, amigable hacia el mercado, porque de lo contrario significaría caer automáticamente en un default. Lo que me parece absurdo e imposible es que Uruguay plantee una renegociación con una quita sustancial de la deuda, como aparentemente impulsaría la gente del Fondo, porque eso está totalmente reñido con la historia y la realidad de Uruguay. Ahora bien, creo que refinanciar eventualmente vencimientos de los próximos años, pasarlos para dentro de cinco, siete, diez años, es algo que, en la medida en que se haga de forma voluntaria, puede ser viable; eso aliviaría el servicio de la deuda de los próximos años». *

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