La gestiones de EEUU, principal accionista del organismo, allanan el camino a un entendimiento

Uruguay está a punto de lograr un acuerdo para que el FMI libere fondos

Además de Fernández Faingold, participaron el director de la OPP, Ariel Davrieux; el representante de Uruguay ante las instituciones financieras internacionales, Carlos Sténeri; y el asesor económico, Isaac Alfie.

Mientras tanto, en Montevideo la subsecretaria de Estado para asuntos mundiales del gobierno de Bush, Paula Dobriansky, dijo ayer que «existe una clara indicación de que hay un fuerte deseo de los dos lados –el FMI y el gobierno uruguayo– de tener una cercana colaboración en estos temas».

Dobriansky, que se encuentra en Uruguay, señaló que existe un adelanto en las negociaciones y reiteró que el gobierno de Estados Unidos quiere que las tratativas sigan adelante y que se llegue a un acuerdo.

Por su parte, el embajador de Estados Unidos ante el gobierno uruguayo, Martin Silverstein, dijo que las conversaciones van por el camino justo. No obstante, indicó que el Fondo Monetario es una organización independiente y que «está en manos de Uruguay y el organismo seguir intercambiando información técnica hasta que se llegue a un momento de entendimiento».

Silverstein prefirió no manejar la hipótesis de que no se llegue a un entendimeinto. En ese sentido manifestó que «ambas partes parecen tener la actitud apropiada y parecen estar en el camino justo».

Lo acordado

El FMI se comprometió a prestar a Uruguay unos 3.800 millones de dólares para cubrir con esa suma los pagos de vencimiento de deuda que el país deberá efectuar en los próximos meses. Pero la primera partida, que debía ser liberada en noviembre, no se hizo efectiva debido a que el FMI puso reparos en cuanto a que Uruguay no había cumplido con algunos compromisos asumidos, como la liquidación de los bancos suspendidos durante la crisis financiera de agosto.

Frente a la posibilidad de que el FMI no liberara los fondos comprometidos, lo que llevaría a que Uruguay cayera en el default, el presidente Batlle inició una serie de contactos para que Estados Unidos (el principal contribuyente del FMI) diera el okey para que se apoyara a nuestro país.

Los principales contactos políticos están siendo realizados en Washington por el embajador Fernández Faingold, mientras que el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux y el asesor en macroeconomía del Ministerio de Economía, Isaac Alfie, se vienen reuniendo con integrantes del BID y del Banco Mundial para agilizar el desembolso que esos organismos habían comprometido para este año.

Fuentes cercanas al equipo económico dijeron que, con Estados Unidos del lado de Batlle, «un acuerdo está cercano», aunque no se descarta que haya que cambiar algunas metas macroeconómicas para este año.

En este sentido se podría esperar una mayor inflación y devaluación de la prevista (ambas en el entorno del 30 por ciento), mientras que se deberán acelerar las reformas de las cajas Militar y Policial.

La reestructura de la deuda externa será un tema a discutir en los próximos meses para buscar una salida ordenada para 2004, cuando estén funcionando en el FMI organismos que actúen como «jueces» en los diferendos que puedan surgir por reprogramaciones entre los Estados soberanos y los tenedores de deuda privados. *

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