Inspectores de DGI se negaron a reprimir trabajo "en negro"
La queja más reiterada se refiere a que «como ya ha pasdo en otras oportunidades, a lo único que se dedican es a controlar hasta en el más mínimo detalle a quienes desde siempre trabajamos dentro de la legalidad y pasan por alto al informalismo, como si no se quisieran enterar de su existencia».
Las fuentes recordaron que «en la ciudad de Carmelo, la dueña de un establecimiento comercial dio información muy precisa a los inspectores sobre colegas que operan en negro y a la vista de todos, pero los funcionarios le respondieron que no podían intervenir porque no habían recibido órdenes en Montevideo para actuar en esos casos».
En Colonia, directivos de la Asociación Comercial e Industrial deslindaron responsabilidades por la presencia de los representantes de la DGI.
«No vinieron a pedido de nuestra institución», aclararon. «No nos parecería mal ese tipo de fiscalización si estuviera dirigida a quienes evaden impuestos, pero lo que sorprende y molesta es que el hostigamiento afecte a los comerciantes que quizá estén atrasados en el pago de aportes debido a la crisis económica que se vive, pero que nunca eludieron sus obligaciones legales y sólo buscan que se les den facilidades para poder ponerse al día», señaló.
Procedimientos inadecuados
Todos los reclamos recibidos por este corresponsal coinciden en calificar como «procedimientos inadecuados» la forma de trabajo que despliegan los inspectores, sobre todo en su relacionamiento con los comerciantes.
«En un buen número de casos ni siquiera entraron a los locales: desde la vereda anotan en una planilla el nombre del comercio y después citan al titular a otro sitio donde tienen instalada su base de operaciones. Allí, con un trato severo en exceso, conminan a la persona citada a regularizar lo antes posible su situación, sin atender ningún planteo o explicación que se les brinde», comentaron las fuentes.
Muchos de los que debieron pasar por esa instancia no vacilaron en tildar de «inexplicable» el «silencio de los centros comerciales de cada localidad frente a este tipo de proceder. Ni siquiera han emitido una declaración que nos haga sentir un poco de amparo, por lo que quedamos librados a nuestra suerte en un mes como éste, en el que en lo económico nada ha variado la situación que venimos arrastrando y no tenemos de dónde sacar un peso para pagar deudas», acotaron.
Los denunciantes consideraron que «si la DGI piensa continuar cn esta modalidad operativa, con inspectores que salen en malón» a arrasar las ciudades y a acosar a los que ya no damos más, lo que están logrando es empujarnos directamente a que también nosotros nos incorporemos al trabajo informal. Y no es eso, por supuesto, lo que deseamos». *
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