Las negociaciones con el FMI: un juego de ajedrez que está llegando a las etapas finales

El gobierno de Eduardo Duhalde y el FMI juegan una partida de ajedrez con cuidadosos movimientos de piezas y apurados por el reloj, cuando entraron en etapa definitoria las extensas negociaciones por un acuerdo para reprogramar los vencimientos de la deuda argentina hasta mitad de 2003. «Todavía no tomamos ninguna decisión, estamos negociando», dijo este miércoles el presidente Eduardo Duhalde en declaraciones a Radio 10, consultado sobre los pagos por vencimientos esta semana de préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El gobierno argentino no pagó el martes un compromiso con el BID por 845 millones de dólares a la espera de que la cúpula del FMI dé una señal clara de que las negociaciones se encaminan hacia un acuerdo, luego de que el lunes Buenos Aires aprobó el borrador de una carta de intención.

Una fuente del ministerio de Economía dijo que Argentina estaba negociando el miércoles con el BID una prórroga del compromiso por 15 días, pero señaló que es una determinación que debe adoptar su directorio.

Argentina afronta además esta semana obligaciones por 1.065 millones de dólares con el FMI y otros 695 millones pendientes con el BM. El gobierno se niega a tocar las reservas que suman 10.600 millones de dólares para pagar esta semana unos 2.600 millones en total sin tener garantías previas de que el 23 de enero el directorio del Fondo defina el pacto para reprogramar los vencimientos de la deuda de Argentina con las entidades de crédito hasta mediados de 2003 por 7.300 millones de dólares.

Las autoridades locales esperan por ello que el FMI exprese algún signo de acuerdo el jueves, debido a que al día siguiente afronta un compromiso con esa entidad por 1.065 millones de dólares.

Argentina medita cada jugada porque corre el riesgo de caer en moratoria con las entidades de crédito si no logra el acuerdo con el FMI, que se sumaría al default con los acreedores privados por unos 52.000 millones de dólares.

Al mover su pieza este miércoles, Duhalde dijo que «no hemos tomado ninguna determinación porque estamos en la última etapa de las negociaciones con la misma idea: no tomar ninguna decisión en materia de pagos o no pagos que pueda afectar la estabilidad de la economía».

El mandatario reiteró que ordenó silencio a los funcionarios porque «estamos en la etapa final de las negociaciones» y sostuvo que «los diarios dan por cierto decisiones que no se han tomado aún» al referirse a presuntos pagos decididos para este miércoles como señal hacia el FMI.

Según medios de prensa, Buenos Aires estaría dispuesto a realizar este miércoles desembolsos simbólicos para demostrar su voluntad de pago.

Del otro lado del tablero, la intransigente línea del FMI encabezada por su número dos, Anne Krueger, aún no dio signos públicos de haber aprobado la carta de intención que negociaron sus enviados para ser enviada a los directores del organismo, según el diario Clarín.

La carta de intención aprobada el lunes por el ministerio de Economía establece como metas para 2003, un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de entre 2 y 3% y un superávit primario equivalente a 2,5% del PIB.

La dura rival de Argentina resiste pese a las presiones del G7, el grupo de los siete países más industrializados, formado por Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Japón, Alemania, Italia y Canadá, de decisiva influencia en la institución. *

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