La política productiva para la reactivación
Al mismo tiempo también hemos planteado insistentemente el tema de la reconstitución del crédito como factor central de dicha recuperación, relacionándolo con la reapertura de los bancos suspendidos y con la propuesta de creación del FONDO DE REACTIVACION ECONOMICA para captar el dinero de uruguayos que salió del sistema bancario.
Pero ahora vayamos al corazón del tema de la reactivación que es el proceso de producción mismo. Y en ese sentido cuando analiza dicho proceso, es decir el ciclo que debe recorrer una empresa para poner en marcha el trabajo, encuentra un diagrama como el que reproducimos a continuación:
D – M – PP- M’ – D’
Donde
* D es el dinero que se precisa para iniciar la inversión.
* M es la mercancía que se compra para la producción (insumos y mano de obra).
* PP es la producción misma.
* M’ es la mercancía final que se produce para vender.
* D’ es el dinero final que se obtiene.
D’ – D es la ganancia que se reinvierte en el próximo ciclo productivo.
Las dos preocupaciones del inicio de esta nota y que hemos ampliamente desarrollado en otras notas hacen referencia al principio y al fin del ciclo de producción, es decir, al capital dinero que se necesita para reactivar (crédito) y a la generación de condiciones para vender la producción (mercados).
Hoy queremos plantear algunas líneas de acción que, a nuestro juicio, son claves para la viabilidad y amplitud democrática de la producción misma.
2) Las condiciones para producir competitivamente
Hemos dicho también en otros materiales que la devaluación, más allá de sus efectos negativos inmediatos dada la alta dolarización del endeudamiento, ha sido el punto de inflexión para la capacidad competitiva de la producción uruguaya, dado que implicó una mejora de ingresos con respecto a sus costos para los exportadores y un paraguas de protección a quienes venden en el mercado interno con respecto a productos importados.
Por ende, existen condiciones objetivas para producir en el país en condiciones de mayor competencia con los importados, al menos con respecto al período anterior al 20 de junio.
Sin embargo, no todos pueden acceder a los beneficios de esta mejora de competitividad. Y no sólo por la falta de demanda interna (y entonces sólo acceden los que exportan) o por la falta de crédito, sino también porque el deterioro sufrido en una década de atraso cambiario y cuatro años posteriores de crisis hace que muchas de las empresas sobrevivientes no tengan condiciones económicas de rápida respuesta a dicha mejora de la competencia con el exterior.
Por ello, para que la reactivación sea democrática, sea incluyente, es decir, abarque a amplios sectores del empresariado nacional, debe basarse en una política productiva activa que no sólo se base en la mejora del tipo de cambio, sino actúe con recursos para apoyar a las empresas para potenciar el desarrollo global.
3) Una política productiva activa en beneficio de una reactivación incluyente.
Como hemos manifestado en otras oportunidades, el aumento de la demanda interna y la restitución de acceso global al crédito son dos bases de un proyecto incluyente.
Pero, como decíamos, al mismo tiempo hay que actuar sobre la propia base productiva de las empresas para extender las condiciones objetivas de la mejora de la competitividad nacional.
Por ello proponemos:
a) Política de subsidios
Proponemos que se establezca, bajo ciertas condiciones de contrapartidas (que detallaré más adelante) un subsidio transitorio a las empresas productoras de bienes exportables o competitivos de importación que permita reducir sus costos y al mismo tiempo reducir y reperfilar su endeudamiento y con ello producir en condiciones adecuadas a sus necesidades.
El fondo creado para la lechería es en general un buen mecanismo posible de aplicar en otras áreas como la carne, la vestimenta, el calzado, los materiales de construcción, por ejemplo.
Dicho subsidio debería priorizar en su monto a las empresas de menor tamaño de manera de ponerlas en igualdad de condiciones de competencia con las grandes empresas. Y dentro de esta priorización debería estimular y privilegiar a las redes de pequeñas y medianas empresas que acuerden estrategias conjuntas de producción, compra de insumos o comercialización final.
También en esta dirección deberían estudiarse, como lo planteamos en la propuesta del FONDO DE REACTIVACION, los casos de reapertura de fábricas o estrategias de repoblamiento del campo.
b) Las contraprestaciones del subsidio
Uruguay tiene malas experiencias de subsidios a empresas que se han perdido, sabrá uno por dónde, y no han logrado el objetivo de fortalecimiento productivo que se planteaban.
Por ello es que nos parece clave que dicho subsidio tenga, de parte de las empresas, contraprestaciones que, de no cumplirse, cancelen la parte del subsidio ya otorgado y transfieran a deuda lo que ya se otorgó.
Dichas contraprestaciones son de tipo múltiple y habrá que valuarlas en cada caso, pero a vía de ejemplo tenemos:
* El aumento de un cierto porcentaje de puestos de trabajo en plazos acordados previamente.
* El aumento de la producción, sea de exportación o sustitutiva de importaciones, según el caso.
* Ciertos compromisos de precios de los bienes finales que se producen.
* Ciertos niveles de reinversión con fondos propios, en ciertos plazos, de manera de ir reduciendo la dependencia con el subsidio original.
c) El control social del uso del subsidio
Este es un tema clave dada la experiencia uruguaya en la materia.
Por ello propongo que, en la medida que técnicamente sea posible en cada caso:
* El subsidio es a cada empresa y por ende no se debe generalizar a una rama, salvo que se asuman los mismos compromisos de producción y empleo.
* El subsidio debe ser en etapas de acuerdo al cumplimiento de metas parciales.
* El subsidio se otorgue a empresas que tengan negociación colectiva con sus trabajadores.
* El o los fondos de subsidio que se creen tengan una constitución múltiple con presencia de trabajadores, empresarios y control parlamentario, tal como lo planteamos en la constitución del FONDO DE REACTIVAC ION ECONOMICA en la nota del lunes 23 de diciembre.
En síntesis, es imprescindible que el país comience a delinear una política productiva activa que incluya aspectos del apoyo selectivo al financiamiento y refinanciamiento de las empresas, a la comercialización de sus productos, a la mejora de su capacidad de producir a través del fondo de subsidios, todo ello en un marco en el cual las empresas trasladen parte de dichas mejoras al resto de la sociedad con precios adecuados, mayores empleos, mayores salarios, democracia interna en la discusión con sus trabajadores.
De eso se trata el desafío inmediato y de eso nada se habló en la comparecencia del equipo económico en el Foro de ACDE. *
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