Equipo económico con pocas certezas para 2003
Muy pocas expectativas quedaron colmadas para el sector empresarial y para los trabajadores luego de más de 3 horas en que hablaron el presidente del Banco Central, Julio de Brun, el director de OPP, Ariel Davrieux y el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry.
La incertidumbre y concomitantemente la indefinición parecen continuar campeando en las esferas gubernamentales ateniéndose al tenor de lo que fueron los anuncios formulados en la víspera.
De Brun adelantó que cobrará mayor importancia la política monetaria, lo cual implica darle una mayor incidencia al BCU, tan poco independiente en nuestro país y adelantó que la misma se caracterizará por «su extrema cautela por ser restrictiva y porque se irá ajustando trimestralmente». Por su parte, el director de la OPP priorizó todo lo relativo a las reformas estructurales, léase privatizaciones, en su nuevo formato: el gobierno ha ido conformando Unidades Reguladoras que pasarán a ser quienes delineen las políticas y el Dr. Atchugarry, que llevó adelante un «speach» más político que económico, informó que la reforma tributaria se concretará el próximo año donde, sin precisarlo, esbozó que podrían bajarse algún punto al IVA.
El economista De Brun comenzó historiando la debacle del sistema financiero que sucedió en esencia debido a «la pérdida de confianza en el Estado como pagador de sus obligaciones», y en «una situación de incertidumbre en el sistema bancario».
Informó que luego del feriado bancario, se buscó otorgar mayor confianza, separar los «bancos buenos de los malos», mantener la cadena de pagos y llevar adelante una reestructura de la banca pública. Esta ofensiva desarrollada en agosto tuvo un resultado positivo ya que en setiembre «comienza un proceso lento pero firme de recuperación de confianza por parte de los residentes en el país y a mediados de octubre se le suman los no residente, un proceso que continúa hasta nuestros días».
Destacó también que se recuperan activos de reserva, se logra pagar 1.100 millones de dólares por concepto de amortizaciones e intereses y comienza un proceso de retroceso del riesgo país que pasó de más de 3.000 puntos básicos a los actuales 1.800.
La quiebra
El presidente del Banco Central anunció que el sistema financiero tradicional del país basado en un respaldo estatal, se quebró, no existe más, «en el futuro (las instituciones bancarias) deberán contar con solvencia y liquidez propia que responda» y el apoyo que pueda dar el BCU estará en una segunda línea y, a partir de la nueva ley, estará el seguro de depósitos como una tercera barrera. Para que no quedaran dudas reiteró que » no debe esperarse un apoyo del Estado, salvo en casos muy excepcionales», la solidez estará basada en las propias instituciones y el rol del BCU será asegurarse que eso sea así.
En referencia al BROU ratificó que se recompuso su liquidez y podrá enfrentar sin problemas los pagos que deberá realizar en 2003 al tiempo que la reforma y «especialización del BHU comenzará a concretarse a partir del 2 de enero.
Pero también se refirió a una reestructura de la banca privada y adelantó que el BCU estará preservando su patrimonio y consolidando la liquidez a través de controles.
Además, afirmó que el mercado está excesivamente dolarizado y que la autoridad monetaria se propone cambiar esta realidad en un plazo de 10 años, ya que «parte de la fragilidad del sistema financiero estriba en esta realidad» por lo que se irán introduciendo elementos, como las Unidades Indexadas para ir procesando la desdolarización. *
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