Uruguay se integraría a organismo que ayuda financieramente a bancos centrales
El FLAR recibió días pasados la calificación «Aa2″, la más alta otorgada por la agencia Moody’s a una entidad de América Latina.
Según informaciones recabadas por LA REPUBLICA, las autoridades del FLAR mantuvieron conversaciones con el presidente del BCU, Julio de Brun, y a principios del año próximo tendrán un encuentro formal en nuestro país con el objetivo de incorporar a Uruguay a esta institución.
La importancia de este paso que podría dar el país radicaría en la ayuda que se recibiría.
El Fondo Latinoamericano de Reservas otorga créditos a corto y mediano plazo a los Bancos Centrales de los países miembro, generalmente vinculados con programas de ajuste macroeconómico. Además, ofrece servicios de administración de reservas internacionales y recibe depósitos de diferentes características y plazos.
El objetivo de este organismo es acudir en apoyo de las balanzas de pagos de los países miembro, otorgando créditos o garantizando préstamos de terceros.
En su carta de objetivos se destaca que otro propósito es «buscar la armonización de las políticas cambiarias, monetarias, financieras de los países miembro, ayudando al cumplimiento de los procesos de integración en Latinoamérica».
Integrantes y ayuda
Los bancos centrales integrantes del Fondo Latinoamericano de Reservas pertenecen a Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, y Venezuela. Su sede central se encuentra en Bogotá (Colombia) y tiene un capital suscrito de 2.104 millones de dólares, y pagado de 1.344 millones. Dispone en la actualidad de unos activos de 1.725 millones de dólares, unas inversiones en valores de 1.695 millones y ha otorgado créditos en distintas modalidades por valor de más de 9.747 desde su fundación.
Integrantes de la institución destacaron que, entre otras, existen dos oportunidades crediticias importantes, las cuales pueden ser usadas por países como Uruguay.
Por un lado está el «financiamiento contingente». Este es un apoyo crediticio de corto plazo (6 meses) para apoyar a la banca central a fortalecer su posición de reservas internacionales en situaciones de presiones por contagio externo en sus mercados de divisas, aun en casos de equilibrio de las variables económicas fundamentales. Es un financiamiento disponible para los bancos centrales miembro por seis meses desde el momento de su aprobación y su plazo de uso es por igual término.
Otro instrumento financiero es el Crédito de Apoyo a la Reestructuración de Deuda Pública Externa.
Este servicio también exclusivamente para los bancos centrales, a cuatro años de plazo, se creó para facilitar la renegociación de la deuda pública externa por la vía de la cofinanciación con otros organismos multilaterales para la adquisición del colateral de los Bonos Brady. *
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