Uruguay no precisó utilizar todo el préstamo del FMI para 2002
Hay partidas del FMI que quedaron pendientes de desembolsarse tanto en octubre como en diciembre por un monto total de 380 millones. Pero esos montos se cubrieron con la liquidez generada en el BCU y en el sistema bancario, sostuvo el economista Julio de Brun a Emiliano Cotelo en el programa En Perspectiva.
A modo de explicación, el jerarca recordó que el programa 2002, ajustado a mediados de año, se acordó en el contexto de una fuerte corrida bancaria, pérdida importante de reservas internacionales y una importante previsión de dificultades para cubrir el flujo de caja del gobierno. Pero el cumplimiento de metas a noviembre se efectuó «sin haber recibido un desembolso de otros organismos multilaterales, y lo hicimos con holgura», confesó.
Por ello, la intención del equipo económico es reprogramar los desembolsos que quedaron pendientes del 2002 para el 2003.
Consultado si el FMI condicionó la llegada de nuevos fondos a la solución del problema de los bancos suspendidos, de Brun sostuvo que el programa acordado constaba de metas objetivas y temas puntuales. Las primeras fueron cumplidas: «En noviembre teníamos metas de reserva, crédito interno y emisión que han sido cumplidas; con relación a los bancos suspendidos se abrió un compás de espera de modo de postergar la culminación de esta revisión de programa hasta que el tema de los bancos suspendidos esté terminado».
En enero habrá una nueva reunión a fin de evaluar cómo ha evolucionado la situación.
Los depósitos
Son muchas las voces que han dicho que nadie va a depositar sus ahorros en un banco con las características y la historia que tendrá el nuevo. Para de Brun, «la gente deposita en el banco que le da servicios, un banco que tiene líneas de negocios viables genera clientes viables que a su vez depositan en él y generan este proceso que le da cierta viabilidad de negocios a futuro. Los estudios que el BCU encomendó parten de la premisa que tenga capacidad de generar nuevos negocios, ésta es la esencia».
Asimismo, consideró que la viabilidad del nuevo banco depende de lo que se demore en concretar su reapertura. «Cuanto más tiempo transcurra, esa cartera buena que es su principal activo sufrirá un deterioro adicional y entonces probablemente se comience a cuestionar su viabilidad. Por lo tanto, cuánto dura la discusión y qué tan cascoteado quede el banco es uno de los aspectos que hacen a su viabilidad».
Concluyó diciendo que «con un volumen de cartera buena que implique ingresos operativos importantes y un nivel de liquidez también importante, el banco puede empezar a hacer lo esencial, que es la intermediación y empezar a generar nuevos negocios a partir de esa liquidez».
El presidente del BCU también aludió a los verdaderos roles que deben jugar las AFAP en el mercado.
Explicó que al ser entidades que administran ahorros de largo plazo y que por lo tanto realizan inversiones de largo aliento y largo rendimiento, se les ha limitado la posibilidad de que puedan comprar y vender un mismo activo (dólares por ejemplo) en el día, hasta un cierto porcentaje del fondo previsional. Al respecto explicó que se autorizó a la Unidad de Control de AFAP del BCU a establecer cuáles con esos límites para tener la flexibilidad que permita aumentarlos en tanto sea necesario.
«No se debe perder de vista que los fondos previsionales tienen como objetivo asegurar una rentabilidad promedio buena para sus afiliados en plazos de 10 o 20 años, y no que se conviertan en casas de cambio cuya actividad principal sea comprar y vender dólares en el mismo día». *
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