LA PLAGA HUMANA

Estamos a punto de extinguir un pez que ha surcado los ríos por 140 millones de años

Estos peces pueden medir hasta 5 metros y pesar hasta 350 kilos. Son grandes, son antiguos, y estamos a punto de acabar con ellos.

Detalle de la cabeza de un esturión chino. Foto: Wikimedia Commons
Detalle de la cabeza de un esturión chino. Foto: Wikimedia Commons

Los esturiones chinos son unos de los peces de agua dulce más grandes del mundo. Según los registros fósiles de la especie, han surcado las aguas de Asia por más de 140 millones de años, mayormente en los ríos Yangtse, Qiantang, Minjiang y Pearl, en China.

En todos los cauces anteriores, excepto en algunas pocas zonas del Yangtse, ya no están presentes debido a la caza indiscriminada y a la destrucción de su hábitat.

A lo largo de los milenios, los humanos han buscado estos leviatanes de agua dulce no tanto por su carne como por las miles de diminutas perlas negras comestibles que se pueden encontrar dentro de las hembras adultas, o sea, el caviar.

China comenzó a regular la pesca de esturión en la década de 1970, cuando la población reproductora total se había reducido a solo 10.000 individuos. La campaña salvó a la especie de la extinción, pero desgraciadamente, en las últimas décadas ha surgido una amenaza nueva.

Un esturión chino, uno de los pocos en exhibición, se ve en el acuario de del esturión chino en Hong Kong. Foto: Shankar S. / Flickr
Un ejemplar adulto en el Acuario del Esturión Chino en Hong Kong. Foto: Shankar S. / Flickr

El desarrollo los está matando

Los esturiones chinos son lo que se conoce como peces anádromos. Al igual que el salmón, pasan parte del año en el océano y algunos pocos meses surcando ríos y arroyos de agua dulce en camino hacia sus criaderos ancestrales.

A diferencia del salmón, el esturión chino no muere después del desove. En cambio, después de que mezclan su ADN a través de un intercambio de esperma y óvulos en aguas poco profundas río arriba, vuelven a batir sus aletas corriente abajo hacia el mar. En condiciones normales, un esturión chino puede vivir hasta 20 años, desovando una y otra vez.

Ahora, imagina que eres un pez enorme que ha estado nadando en un río durante una o dos décadas, tal como lo han hecho tus anfibios durante millones de años, y un día te topas con un muro de cemento.

Eso es lo que le sucedió al esturión chino en 1981 cuando la presa de Gezhouba comenzó a operar en la parte alta del río Yangtse. La represa acortó la migración anual del esturión de casi 1.200 kilómetros. Sorprendentemente, aún así lograron reproducirse, aunque no a tasas que garanticen la sostenibilidad de la especie en el tiempo. Según un estudio publicado en Current Biology este mes, el rendimiento reproductivo de la población local se redujo en más del 75% después de que se colocó la represa.

A pesar de la evidencia científica y de la presión de los ecologistas, las autoridades de la represa no consideraron que era importante instalar algún sistema que permitiera el pasaje de los esturiones en ambas direcciones.

Luego, en 2003, la presa de las Tres Gargantas se extendió a través del Yangtze, de nuevo sin dispositivo de paso de peces. Y luego, en 2012, la Presa Xiangjiaba se agregó, seguida por la Presa Xiluodu el año siguiente. Todas sin sistemas que garanticen la sana migración de los peces.

Además, las grandes masas de agua atrapadas en las represas se calientan debido a su gran superficie y a su estacionalidad, y cuando se libera agua río abajo esta altera las temperaturas del cauce, provocando cambios negativos en los organismos del esturión y en sus capacidades reproductivas.

El gobierno chino ha invertido millones de dólares en repoblar los cauces que los esturiones han zurgado por milenios; entre 1983 y 2007 lanzaron al agua nueve millones de alevines de esturión, pero debido a las complicaciones que todas las estructuras artificiales representan, apenas lograron sobrevivir unos pocos miles.

 

 

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