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Cómo salvar bosques bebiendo vino con tapón de corcho

En esta época del año, alguna copa de vino se toma para celebrar en familia. También podría ser una tradición amigable con el medio ambiente, dependiendo de cómo esté embotellado.

Foto: Pixabay

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Servirse una copa de un bueno vino podría hacer que tu espíritu navideño sea, además, una práctica ecoamigable. Eso sí, depende de un par de cosas.

Esa botella de vino que acabas de abrir: ¿de qué está hecho el tapón? ¿Era un tapón de corcho tradicional? ¿una tapa de rosca de metal o un tapón de plástico o goma? No hace mucho, seguramente habría sido un tapón de corcho, pero hoy en día es cada vez menos común ver corchos.

El exceso de tapones sintéticos de hoy en día está poniendo en peligro los bosques de alcornoques, los árboles de donde se saca el corcho, que están empezando a desaparecer. Hay una serie de razones que están interviniendo. 

Primero que todo, el cambio climático está aumentando la cantidad de incendios forestales que, junto con el sobrepastoreo, están reduciendo las superficies cubiertas de bosques. Pero otra razón también importante es que los tapones de rosca de metal o plásticos están suplantando al de corcho tradicional, que se han usado desde la época de los griegos.

Descorchar por el planeta

A medida que este recambio sucede, disminuye la necesidad de mantener los árboles de alcornoque, por lo que los agricultores están empezando a suplantar estos hermosos ejemplares de Quercus suber (Alcornoque mediterráneo) por monocultivos bastante más lucrativos y altamente demandados en las industrias modernas.

Hoy en día, los bosques de alcornoques mediterráneos cubren unos 6.6 millones de acres de Portugal, España, Francia, Italia y el norte de África. La mayoría de estos bosques son de propiedad y gestión privada, y son biológicamente diversos, ya que mezclados con el alcornoque se encuentran otros tipos de árboles como robles, pinos y olivos silvestres.

En estos ecosistemas se encuentran hasta 130 especies de plantas distintas en apenas 1.6 kilómetros cuadrados de bosque de alcornoque saludable.

La principal razón por la que muchas marcas industriales de vino están dejando de usar corcho es por el costo: un tapón de goma, hule o plástico, o botellas con tapa de rosca, es significativamente más barato que el tradicional corcho. Sin embargo existe una gran preocupación por parte de algunos enólogos sobre un fenómeno denominado “corrupción del corcho” en el vino. Se trata de una contaminación que se produce en el corcho y ocurre cuando se crea un compuesto natural llamado Tricloroanisol (o TCA) dentro de la botella, lo que le da al vino un cierto olor a moho y sabor.

Estas dos razones han sido suficientes para alentar una conversión masiva del corcho tradicional a los tapones sintéticos. Aunque la transición comenzó hace unos 15 años, pocos bebedores de vino parecen haber reflexionado sobre el tema.

Sin embargo, para muchos productores independientes y medio ambientalistas que defienden el uso del corcho tradicional, los consumidores de vino juegan un rol fundamental sobre la posible deforestación de los alcornoques y otros problemas ambientales importantes asociados con el uso de tapones de vino sintético.

Para ellos pocos se cuestionan que estamos empezando a liberar un nuevo producto plástico no biodegradable y que seguramente se esté reciclando poco, y proponen que cuando se escoja un vino sea con tapón de corcho. De esta forma se salva la vida a un bosque.

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