MONTENEGRO CELEBRO LA OBTENCION DEL TITULO

"Me da fuerza"

A los 43 años el doctor José Luis Montenegro celebró otra conquista de Aguada entre la parcialidad, recibiendo las felicitaciones de aquellos que lo conocían y de quienes no, pero con el solo hecho de saber de su apellido muchos lo identificaron con su padre, también presidente del club entre 1982 y 1984. Entre los abrazos, reflexionó sobre el éxito en esta temporada del club. «Es un gran honor para mí y llegar a lograr uno de los objetivos trazados, volver a Primera a Aguada. Esto me genera una gran felicidad, aunque lógicamente hay otros proyectos que esperamos concretar. A veces uno recibe felicitaciones de todo tipo, pero los que realmente deben recibir todo el reconocimiento son los jugadores».

El día de la final transcurrió como siempre, mucho trabajo, pero casi dos horas antes estaba en el Palacio Peñarol pronto para la fiesta. «Es que era muy difícil contener la ansiedad, pero también estaba todo lo referido a la seguridad. Queríamos que todo transcurriera dentro de lo normal por eso había que estar temprano y tomar todas las precauciones».

Los 20 puntos de diferencias al final y el sonar de la campana de la mesa, marcó el final del partido y el retorno a Primera División de Aguada. Los brazos fueron al cielo y Montenegro concretó su primera misión, también rememorando otros momentos. «Sentí una mezcla de alivio y felicidad y de haber terminado esto con éxito. Recordé muchos momentos, los campeonatos del 74 o la del 76, imborrables, aunque otras veces, cuando no conseguimos las consagraciones las fiestas de Aguada siempre eran maravillosas».

Al día siguiente todo volvió a la normalidad, de cualquier manera se continuó hablando de la consagración y pensando en el futuro.

«Esto me da más fuerza para seguir trabajando por Aguada, el lugar que ocupé este año es absolutamente circunstancial, de repente ahora conociendo otras facetas del club puedo hacer algún otro aporte en otros aspectos, no necesariamente desde la presidencia».

 

Momentos inolvidables

Es cierto que dentro de una gran final muchas cosas pueden pasar desapercibidas, como pasó en el último partido de Aguada, aunque para Montenegro no.

«Hay cosas que son realmente imborrables y que de repente pasaron desapercibidas, me refiero a las niñas que entraron antes que los jugadores a la cancha, eran las campeonas infantiles del club, pero además alrededor mío, en la tribuna, estaba colmado de niños de las formativas y a ellos este triunfo les viene de maravillas. Los ayuda a motivarse para seguir adelante en un deportes precioso y en un club que puede darles grandes satisfacciones».

Luego del festejo en el Palacio Peñarol festejó hasta largas horas en la madrugada del otro día. «Me acosté tarde pero con gusto, aunque lamentablemente tuve que levantarme temprano, pero valió la pena. El esfuerzo que hizo toda la directiva en el año fue enorme, a veces con problemas, por eso haber festejado sin importar las horas se hizo con mucho gusto».

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