El libro del Picaflor

–Picaflor; ¿qué tiene para hoy?

–El horno no está para bollos en la Asociación. Hay mucho malestar con el tema de los premios, la guita y ainda mais. Además, se agregó un problema adicional, la empresa de seguridad que tiene a su cargo la vigilancia de la sede de la calle Guayabo, el Complejo Deportivo de la Ruta 101, despidió a algunos funcionarios y éstos empezaron a embarrar la cancha y a destapar el tarro.

–¿Qué pasó?

–Bueno, en realidad, la empresa recibe un trato preferencial de parte del Area Contable de la AUF a la hora de pagar los servicios prestados. Primero cobran los funcionarios administrativos, luego los técnicos y en el primer lugar de la fila de los proveedores, está la empresa de Seguridad y Limpieza. Una regla de oro que se respeta mes a mes; lo único que los funcionarios empezaron a protestar porque venían a la AUF a preguntar si la empresa había cobrado los servicios del mes, les decían el día y hora que habían retirado el cheque pero a ellos les pagaban tarde y nunca. ¿Consecuencias?

–Siga, siga que me interesa el tema.

–Los funcionarios empezaron a presentarse al MTSS por incumplimiento y empezaron a despedirlos. Entonces, los funcionarios se comunicaron con El Picaflor y le aportaron una muy jugosa documentación donde se constatan hechos muy sugestivos.

–¡En qué manos han caído! Usted siempre es elegido cuando hay que destapar la olla.

–Y lo que pasa es que hay muchos que recurren al plumífero y se entregan de cuerpo y alma, confiando en la reserva de las fuentes. Uno de los funcionarios despedidos le entregó documentación oficial donde surge la generosa actitud de la AUF en pagar hasta 16 horas por servicio de vigilancia a la empresa. Días en que en la Asociación no entran ni los perros, a pesar que las oficinas se cierran a las 18.00, que no se reúnen ni Tribunales ni Comisiones Especiales, la vigilancia se extiende hasta la media noche, de acuerdo con la planilla a la cual tuvo acceso el Troquílido.

–Esto me huele mal; ¿de quién es la empresa de seguridad?

–Ajústese el cinturón. Tanto la empresa de seguridad y de limpieza que tiene contratada la Asociación Uruguaya de Fútbol, con sus 102 años a cuestas, es propiedad de uno de los hijos de un alto dirigente de la AUF .

–¿Cómo?

–Como acaba de escucharlo. La AUF paga decenas de miles de dólares por mes a este empresario por los servicios de vigilancia y limpieza. El problema surgió porque parece que el empresario cobra siempre en fecha en la AUF pero no les paga con la misma celeridad los salarios a sus funcionarios. A los que protestaron por defender sus legítimos derechos, les sacaron tarjeta roja.

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