El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿cómo pasó el fin de semana?

–La canícula limitó los vuelos rasantes del Troquílido pero igual se las ingenió para conseguir información para la presente edición.

–Cuente, cuente.

–Más de un delegado de Primera División, fieles lectores de LA REPUBLICA, expresaron curiosidad por conocer los motivos por los cuales el Consejo Ejecutivo resolvió contratar los servicios profesionales del estudio del doctor Juan Andrés Ramírez, inaugurando un estilo nuevo en materia jurídica en la Asociación.

–Perdóneme, si contrataron al estudio del doctor Ramírez es por su reconocida jerarquía y solvencia profesional, ¿no?

–Eso está fuera de toda discusión. ¿Quién puede negar la capacidad profesional del doctor Juan Andrés Ramírez?

–Nadie.

–En realidad la inquietud de los delegados –de tres clubes diferentes, dos de peso importante dentro de la AUF y el otro no tanto– se fundamenta en razones estrictamente financieras. «Averiguame bien, cuánto le van a pagar al estudio de Ramírez por defender a la Asociación porque sería el lujo de la miseria, destinar dinero en ese rubro cuando tenemos una Sala de Abogados de lujo», inquirió uno de los delegados al plumífero.

–¿Usted sabe cuánto facturará el doctor Ramírez por defender a la AUF?

–Según informó el doctor Pastorini al Consejo Ejecutivo, el doctor Ramírez se comprometió a cobrar el 50% del arancel a la AUF en el juicio contra el Banco de Seguros. Dólares más, dólares menos, sus honorarios podrían oscilar entre los U$S 100.000 y U$S 150.000, teniendo en cuenta que el litigio es por tres palos verdes. Un delegado de un club grande le aseguró al plumífero que si se confirma el monto de los honorarios de Ramírez, su club va a pedir explicaciones al Ejecutivo.

–Déjese de embromar. Los clubes no existen en la Asociación. El Ejecutivo hace y deshace con la complicidad de las instituciones. Nadie controla nada. ¿Qué ha pasado con sus denuncias?

–Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como dice Alberto Kesman. El tema económico financiero de la Asociación es crítico y no sé cuánto más los clubes van a comportarse en forma indiferente. A fin de año, cuando tengan que levantar sus muertos del Area Contable para jugar en 2003, quédese tranquilo que más de uno va a preocuparse por los honorarios del doctor Ramírez. Fíjese que la Sala de Abogados está integrada por excelentes abogados como los doctores Hebert Amestoy, Washington Bado, Luis E. Rodríguez Ituño, Carlos Sarthou, Gustavo Varela, Fernando Román y sin embargo los han ignorado. En otras oportunidades el Ejecutivo recurrió a los servicios del doctor Pablo Durán Maurele y ahora lo ignoraron. Y es bueno precisar que tanto la Sala de Abogados como Durán Maurele, siempre actuaron sin cobrar un solo peso y gracias a su capacidad profesional, la Asociación ha ganado instancias judiciales importantes. Además, el Ejecutivo no sólo contrató al estudio del doctor Ramírez para el juicio contra el BSE sino que también recurrió a su patrocinio en otro juicio que hicieron contra la Asociación.

–¿Cómo?

–Como acaba de escucharlo. En la audiencia de Conciliación que hubo por la demanda de Daniel Carrero contra Nacional, Gustavo Varela y la AUF, el abogado que fue en representación del Ejecutivo fue el doctor Gonzalo Ramírez, hijo de Juan Andrés, que trabaja en su estudio. La demanda contra las tres partes es por U$S 1.000.000 por lo que parece obvio que el estudio del doctor Ramírez no va a defender gratis a la Asociación, por la linda cara que tienen los neutrales.

–Como para no estar preocupados los tres delegados, ¿no?

–Como le comentó uno de los delegados al Troquílido: Cuando la limosna es tan grande, hasta el santo desconfía.

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