Prisionero del sistema
El clásico importa para Nacional. Es obvio, un clásico siempre importa. Pero en este caso, además de la trascendencia que siempre tiene jugar ante el eterno rival, que de acuerdo al resultado de Danubio podría seguir con chances en el Clausura, para los tricolores resulta una antesala de lujo antes de las finales del Campeonato Uruguayo.
Para Daniel Carreño, en especial, será una oportunidad única para mandar al campo a la misma oncena que presentará en las finales, en caso de haberlas. A lo largo del año, el equipo titular de Nacional sufrió varias modificaciones en su estructura, debido en algunos casos a bajo rendimiento de algunos futbolistas, lesiones, o a la baja de algún elemento por su transferencia, pero casi siempre mantuvo su fisonomía táctica, cimentada en la presencia de tres defensores, dos volantes centrales y dos por afuera (los famosos «carrileros»), un enganche y dos puntas. Se podría decir que Carreño pudo «elegir» en forma cómoda a los hombres que mandaría al campo solamente en la primera parte del Apertura – el mejor momento del equipo en el año -, y en el resto siempre tuvo algún inconveniente.Todo esto viene a cuenta de que la alineación para el clásico es todavía una incógnita que empezará a develarse hoy en Los Céspedes, pero bien pueden hacerse conjeturas pensando en lo que pasó a lo largo del año.
En el fondo inamovibles
Los primeros pasos tricolores en la actividad 2002 fueron dados por una oncena que tenía a Munúa en el arco; Scotti, Lembo y Curbelo en la línea final; Martín Del Campo, Marco Vanzini, Oscar Morales y Daniel Leites junto a Fabián Coelho en la mitad del campo; Gustavo Varela y Richard Morales en ofensiva. Poco tiempo después, Damián Rodríguez tomó el lugar de Curbelo, pero la ida del riverense al fútbol de Ucrania devolvió la titularidad al «Colorado» y desde allí no hubo más cambios en el fondo, salvo la presencia de Carlos Valdés cuando el capitán Lembo estuvo suspendido; el fondo del equipo no tiene dudas: Munúa, Scotti, Lembo y Curbelo tienen presencia asegurada.
Algún aspecto no convencía al técnico, que empezó a probar con Varela como volante lateral por el sector izquierdo, llamando al «Chino» Peralta para que fuera el compañero del «Chengue» en el ataque.
Varela daba una buena mano por el costado zurdo, pero «volaba» por la derecha, por lo que Carreño debió trasladarlo a ese costado, donde jugaba de lateral, marcador, volante, puntero y «punta» a la vez, resultando factor decisivo para el mejor momento del fútbol albo en lo que va de la temporada.
El ahora jugador del Schalcke 04 cumplía a la perfección su función por la derecha, pero le creaba una nueva complicación al entrenador por el otro costado de la cancha, que intentó suplir con la presencia de Gustavo Méndez y con el propio Leites. Al mismo tiempo, relegó a Del Campo, primero al banco de suplentes y luego a una presencia casi intrascendente en el plantel.
No era esa la única preocupación del rubio y extrovertido entrenador, ya que por ese momento tampoco le encontraba la mejor ubicación a Daniel Fonseca en el equipo, y probaba ubicándolo de enlace en lugar de Coelho, mientras se anunciaba la inminente llegada de Limberg Gutiérrez.
Arregla la izquierda
Pasó el receso durante el Mundial, con la buena noticia para los del Parque Central que durante ese tiempo había aparecido el tan buscado «carrilero» izquierdo: un muchachito flaco, duraznense, de apenas diecisiete años, que se metió en el corazón de la hinchada apenas tocó la pelota en Primera División. El «descubrimiento» de Ignacio La Luz motivó incluso que el técnico anunciara que «por fin encontramos el lateral por izquierda, ahora parece que tenemos que buscar el derecho», ya que Varela acababa de concretar su pasaje al fútbol alemán.
Méndez comenzó a luchar por ese puesto junto a Richard Pellejero, mientras que Del Campo parecía olvidado por el orientador, que incluso mencionó a Fernando Machado como candidato para esa plaza. Fue en esa etapa cuando los tricolores utilizaron más frecuentemente la línea de cuatro hombres en el fondo, que recostaba a Scotti por ese sector.
Sin tocar el esquema del equipo, pero con características diferentes, el artiguense Coelho empezó a ceder minutos en el campo para que Cassiano Mendes los aprovechara, hasta que prácticamente comenzaron a repartir presencias sin definirse cabalmente quien es el titular en este momento.
Tres para dos lugares
A diferencia de lo que pasaba con el encargado de «armar» el juego, dos futbolistas parecían ser número puesto en la oncena: Marco Vanzini y Oscar Javier Morales; sin embargo, las buenas actuaciones de Méndez como volante «por el medio» hicieron tambalear el dúo «Palillo – O Jota» hasta que el ex Torino comenzó a terciar en apariciones en esa zona. Incluso en los últimos cotejos internacionales Carreño decidió que jugaran los tres sacrificando la presencia de los «carrileros».
Claro está que parte de esta decisión tiene mucho que ver con la lesión de «Nacho» La Luz, que no pudo actuar durante el Clausura ni en las últimas fases de la Sudamericana; Peralta sorprendió asumiendo el rol del duraznense (con mayor presencia ofensiva, obviamente), lo que a su vez propició la titularidad del camerunés Pierre Webo acompañando a Richard Morales. El africano deslumbró con su faena goleadora, en contrapartida del bajón en el rendimiento del «Chengue», y ahora parecería poco probable que perdiera su lugar entre los once.
Conclusiones
Méndez, Vanzini y Oscar Morales: dos de ellos. Coelho o Cassiano. Peralta o Webo … quizás Peralta o La Luz. Esas parecen ser las dudas tricolores para el remate del año.
Claro está que la ausencia de Richard Morales por suspensión parece facilitarle la tarea al técnico de cara al clásico. ¿Y después qué?
La defensa que generalmente aparece constituída por tres futbolistas se adapta fácilmente a jugar con cuatro, a veces con los mismos futbolistas y durante el desarrollo de un partido. Pero de todos modos, habrá que esperar si en entrenador decide apostar a «sus» carrileros y mantiene la idea táctica con la que ha jugado la mayoría de los cotejos. En ese caso, Munúa, Scotti, Lembo, Curbelo estarán en el fondo; Del Campo y La Luz (¿o «El Chino»?) serán los laterales, Vanzini, Méndez y «Moralito» pelearán por dos puestos, Coelho o Cassiano irán como enlace, mientras Webo y Richard irán de punta. La otra opción es ubicar a Peralta más arriba, jugar con tres volantes de contención y uno de enganche, saliendo Del Campo y La Luz – los dos «carrileros» – de la escuadra.
En definitiva, ¿propondrá este cambio de estrategia justamente cuando se define todo, o será Carreño «prisionero» de su sistema?. En horas lo sabremos.
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