Futbolista holandés besó al árbitro
LA HAYA, AFP.
Un jugador de un club holandés descubrió esta semana que no solamente la violencia verbal o física contra los árbitros es objeto de sanciones, sino también las actitudes más cariñosas, ya que recibió una suspensión de ocho semanas por haber dado un ósculo en el cráneo al juez.
Martin Bennink, jugador del club aficionado Wilheminaschpool de Enschede fue sancionado porque luego de un partido en el cual recibió una tarjeta roja, a su juicio injusta, en vez de protestar, optó, con ironía, por abrazar al árbitro y darle un beso en la cabeza, informó la estatal Radio 1.
Bennink recibió su suspensión bajo los cargos de «violencia física contra un árbitro y atentado al pudor». Más dura que la aplicada a jugadores en algun momento y en cualquier sitio que optaron por especular en voz alta acerca de las profesiones que ejercerían las madres de algunos jueces.
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