El libro del Picaflor
Picaflor, ¿qué tiene para hoy?
Distiéndase, póngase cómodo, ajústese el cinturón que la bomba lo va a sacudir.
No empiece con misterios y vaya al grano, ¿qué pasó?
Usted sabe que cuando El Picaflor le dice que tiene una bomba preparada no es verso… Esta noticia, va a recorrer el mundo a través de las agencias de noticias.
Termine con el autobombo y cante la justa.
Un empresario de fútbol, fue procesado por la Justicia Penal, por estafa y está detenido en las instalaciones de San José y Yi.
¿Cómo?
Como acaba de escucharlo… El juez Penal de 2º Turno, doctor Gustavo Mirabal, procesó con prisión a un empresario de fútbol por el delito de estafa, contra un futbolista al cual pretendió cobrarle U$S 50.000 por una gestión que hizo en el exterior, para obtener su libertad de acción.
No empiece a hablar en claves, Troquílido. Vaya al grano y cante todo lo que sabe.
Los que tienen buena memoria, deben recordar que el año pasado, El Picaflor informó sobre la denuncia penal que había presentado un futbolista contra el empresario. Es más, el plumífero habló con el empresario y éste le manifestó que estaba tranquilo con su conciencia porque no había cometido ningún delito. Había actuado, según él, correctamente. Varios meses después, la Justicia lo procesa con prisión y lo envía a Cárcel Central donde está detenido.
Ah, recuerdo el incidente y si la memoria no me falla, el denunciante era Leonardo Romay. ¿Estoy equivocado?
La tiene más clara que Fido Dido. El denunciante fue Leonardo Romay y el procesado es Nelson «Yeye» Alagüich. El juez Mirabal, consideró que el empresario maniobró con un documento otorgado en 1999, por el club Sinergia (Tigres) de México, para sacarle U$S 50.000. Romay, había sido dejado libre por el club para incorporarse a Nacional. En determinado momento, el jugador necesitaba el consentimiento del club mexicano, habló con Alagüich y éste le dijo que si le firmaba un documento por U$S 50.000, él le conseguía el consentimiento para incorporarse definitivamente a Nacional. En ese momento, surgió que al documento el empresario lo tenía en su poder desde hacía varios meses, lo que perjudicó reglamentariamente a Romay. Resulta que el consentimiento que durante meses le habían dicho a Romay el club mexicano se negaba a otorgarle, ya estaba en poder de Alagüich. El juez Mirabal, consideró con el aval del fiscal que incurrió en el delito de estafa y lo mandó a prisión.
Es una pena porque Alagüich es un hombre de fútbol de toda la vida, ¿no?
A veces los hombres pagamos caros nuestros errores. El tema no ha concluido porque en la Justicia Civil, Alagüich le está reclamando a Romay los U$S 50.000 por sus servicios. El documento en el cual Romay se comprometió a pagarle al empresario esa guita, lo firmó en la puerta del club Neptuno, hace más de dos años. Si bien la jurisdicción Civil es independiente de la Penal, el procesamiento del juez Mirabal puede jugar un rol decisivo en el litigio que Alagüich le inició a Romay. *
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