El silencio de los inocentes
El pitazo inicial del árbitro brasileño Antonio Pereira desató el júbilo en las 55.000 almas que se dieron cita al Estadio Centenario para vivar a Nacional, que recibía a su homónimo Atlético de Colombia. Previo al encuentro con precios populares en las localidades se observó en las avenidas que rodean al «Coloso de cemento» el bullicio nacionalófilo por la crucial instancia que enfrentaba.
Niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores llegaron al Monumento Histórico del Fútbol Mundial con innumerable cantidad de banderas. Las mismas provenían de todo el país, identificadas con las leyendas de: Canelones, Florida, Fray Bentos, Lagomar, San Jacinto, San José, San Ramón, Santa Lucía, Shangrilá, Solymar y Tala. A ellas se le agregaron las tradicionales de Montevideo que acompañan a todas partes.
Tras el intenso inicio de a poco se fue apagando la alegría que reflotó a los 17 minutos con el gol del africano Webo. Posteriormente todo se fue calmando, hasta llegar al final del primer tiempo. El inicio del segundo avivó la llama nuevamente, la que se apagó con el excelente toque y dominio del balón que mostró el equipo colombiano. Tanto es así que el partido cayó en «punto muerto», cuando de tiro penal el visitante Morantes estableció el 1-1 de tiro penal. Y cuando faltaban dos minutos Méndez marcó un golazo que llevó los gritos albos al cielo, jubilosamente.
Llegaron los penales, Morantes volvió a mostrar superioridad sobre Munúa y lo venció nuevamente. Arribó el turno del «Chengue», a quien el meta Velázquez le ahogó el grito de gol. Luego, los demás anotaron todo lo que patearon. Munúa casi le tapó un disparo al cuidavallas visitante, tiro que entró suspirando bajo el cuerpo del «uno charrúa». El último, a cargo del fenomenal Grisales, sentenció el 5-3 en la tanda de penales, que dejó afuera a Nacional y enmudeció medio Uruguay.
Previo al compromiso se efectuó un minuto de silencio, tras el fallecimiento acontecido el pasado fin de semana del ex campeón mundial y defensor de Nacional Eusebio Ramón Tejera.
El mismo, anunciado por los altoparlantes fue solicitado por el dirigente tricolor Carlos Rodríguez Batlle antes de comenzar el juego y en el camarín de la terna de árbitros brasileña. Durante el minuto de silencio se apreciaron aplausos en memoria del ex futbolista.
Los entrenadores mostraron vestimentas diferentes. Daniel Carreño lució la tradicional ropa deportiva que identifica los colores albos. Mientras tanto, Alexis García, lució un impecable traje gris, del cual separó el saco en el segundo tiempo tras los nervios sufridos por el desarrollo, pero más allá de la vestimenta, los dos mostraron una sola faceta, pues se los vio enérgicos hasta el final.
El atacante camerunés de Nacional, Pierre Achille Webo, quedó como solitario líder en la Tabla de goleo en la Copa Sudamericana, tras la anotación en la víspera del primer gol frente al Atlético Nacional. Webo supera en las posiciones a Gonzalo Galindo (Bolívar), Martín Echeverría (Nacional de Medellín), Richard Morales (Nacional de Montevideo), Alberto Acosta (San Lorenzo) y Carlos Cordone (San Lorenzo). Todos estos jugadores anotaron tres conquistas.
Nacional de Medellín presentó solamente cinco suplentes en el banco, de los cuales no ingresó ninguno. Consultado un integrante de la delegación colombiana sobre el porqué de esta situación manifestó: «Cada vez que viajamos al exterior llevamos sólo cinco suplentes porque la situación económica no es la mejor.
Por ello es que no incluimos los dos jugadores restantes en el banco, pues se decidió cuidar la economía». *
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