No pudo llegar
La gran esperanza de llegar a la final de la Copa Sudamericana quedó anoche por el camino tras la definición por penales, motivando el silencio del vestuario albo una vez culminado el encuentro; los protagonistas del cotejo, tanto técnicos como jugadores, «masticaban la bronca» de saber que la clasificación se les escapó por muy poco, demasiado poco para lo mal que jugaron.
El técnico tricolor Daniel Carreño, en quien la derrota caló hondo, expresó que «no estoy de buen ánimo para analizar el partido fríamente tan pronto», a pesar de lo cual señaló su «tristeza… desilusión… la tristeza más grande es por la eliminación, por nosotros y por la cantidad de gente que vino al Estadio que se merecía que siguiéramos adelante, pero también por lo mal que jugamos.»
El entrenador agregó que «en la Libertadores quedamos afuera también, pero peleando de otra manera, entonces nos fuimos con el pecho hinchado, no con la cabeza gacha como hoy»; definió el cotejo como «típico de una copa internacional, emotivo pero bastante mal jugado. Lamentablemente nosotros no pudimos mantener la diferencia, nos empataron de penal, y a partir de allí pusimos más en lo anímico que en lo futbolístico. Conseguimos el segundo gol cerca del final, y después pasó lo que todos hemos visto en los penales».
Carreño destacó asimismo la labor del arquero rival, lamentando «fundamentalmente en el primer tiempo esa jugada de Webo en la que queda mano a mano y hace una tapada notable, y después tapó también un par de pelotas muy importantes para que no pudiéramos ampliar las diferencias.»
Superioridad numérica
A pesar de no haber cumplido una tarea destacada, Gustavo Méndez le dio a su parcialidad una cuota de esperanza con el gol convertido cerca de los noventa minutos, que forzó la definición desde el punto penal; el polifuncional tricolor reconoció sobre el choque que «sabíamos que iba a ser así; ellos pusieron muchos volantes y eso les facilitó aún más tener el balón como saben hacerlo. Además, en el primer tiempo nos apretaron muy bien la salida y a nuestros volantes, entonces tuvimos que recurrir al pelotazo constantemente; incluso, como tenían superioridad numérica en el medio de la cancha era difícil para nosotros tomar el rebote de esas pelotas, y allí nacieron varios contragolpes.»
Acerca del final del partido, Méndez recordó que «una de las características de Nacional es la de no entregarse nunca, de luchar mientras existan posibilidades, y debido a eso fue que pudimos convertir el segundo gol e ir a penales, pero ahí lamentablemente quedamos fuera». Respecto precisamente a la definición por esa vía, el volante albo extendió su apoyo hacia su compañero Richard Morales, a quien el portero colombiano le atajó el primer lanzamiento, comentando que «son esas cosas que pasan en el fútbol … si tenemos un poco de memoria sabemos todo lo que le dio «El Chengue» a este equipo en los últimos tiempos, así que debe recibir el apoyo de todos, más que nunca en este mal momento que le toca vivir, porque se lo merece, como jugador y como persona.»
Por último, el experiente referente del plantel destacó que «queda la amargura de haber llegado hasta la final casi y no poder culminar como todos queríamos.»
Se terminó para Nacional la participación en esta Copa Sudamericana, con bronca, con lamentos por «esas» dos pelotas a las que Munúa no pudo llegar, que le significaron, valga la repetición en este caso, no poder llegar a la ansiada final. *
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