No se debió seguir
Cuando restaban 5’32» minutos para decretarse el final del primer tiempo, Malvín ganaba por 30 a 23. En la incidencia se va una pelota, era reposición para Trouville, pero Alberto Arenas entendió que el juego era para Malvín y ante el reclamo del jugador Sebastián Shaw se le sancionó una falta técnica por parte del juez Arenas. Fue momento entonces cuando se degeneró el espectáculo. Un grupo de parciales de Trouville, no conformes con el fallo y algunos otros anteriormente, no aguantaron más y tiraron toda su ira sobre la mesa de control, cayendo además al rectángulo de juego algunas cosas. Todo se descontroló y la decisión, demasiado apresurada de los guardias de coraceros, fue tirar gases lacrimógenos para disipar la gente apostada en las inmediaciones del rectángulo. La dupla arbitral o se encontraba segura de continuar el partido partido, la actitud de la parcialidad de Trouville en reclamar de la forma en que lo hizo un fallo además, determinó el retiro de los jueces a su vestuarios y por ende se decretó la suspensión momentánea del partido al menos por espacio de media hora. De inmediato autoridades de la Federación y de la televisión, junto a los presidentes de ambas instituciones, Sergio Somma (Malvín) y Roberto Izuibejeres (Trouville) fueron a dialogar con Gómez y Arenas, para tratar de convencerlos de reanudar el juego.
Finalmente decidieron reanudar el partido, aunque siguieron cometiendo errores. Queda claro que después de lo sucedido los árbitros no estaban en condiciones anímicas para seguir arbitrando el juego. Asimismo con la decisión adoptada por los jueces determina al menos que, de aquí en más la Federación Uruguaya tiene que de alguna manera incidir para que todo partido culmine sin suspensiones. En esta oportunidad, si este partido en Trouville y Malvín hubiera sido en otro escenario, se suspendía.
La tarea de anoche de Gómez y Arenas muy discreta y contribuyó a que todo se degenerase. Por otro lado hay que destacar la actitud del cuerpo técnico y de los jugadores de Malvín, que nada tuvieron que ver en el asunto y decidieron seguir jugando cuando no estaba dadas las condiciones para hacerlo. *
Te recomendamos
el mundial opacado
El caso Omar Abdulkadir Artan: deportación, racismo y escándalo en la antesala del Mundial 2026
Omar Abdulkadir Artan, el mejor árbitro de África, tenía los documentos al día, la VISA aprobada y todo en regla: iba a dirigir un partido del Mundial de Fútbol y Trump le rompió el sueño.
Compartí tu opinión con toda la comunidad