¿Qué película viste, Nieto?
En la página digital denominada diariovasco.com de España se publicó el jueves pasado, una nota realizada a Carlos Martín Nieto, uno de los líneas españoles que actuaron en el partido jugado entre Uruguay y Paraguay, en el Estadio Centenario por las eliminatorias para el mundial asiático.
La extensa nota realizada por el colega Fernando Becerril, encara varias preguntas de diferente índole, fundamentalmente recorriendo etapas de su carrera como árbitro.
Sin embargo lo saliente de la nota para los uruguayos, es que cuando el colega le solicita que le hable de un partido complicado, este línea guipuzcano de 44 años, descarga la artillería pesada contra Uruguay y específicamente sobre el trato recibido en oportunidad de integrar la terna española para ese partido ante los paraguayos.
Nieto dijo que en ese partido «caían hasta piedras» y que los hinchas «arrancaban cascotes de las gradas» para tirar a la cancha. Mencionó la presencia de petardos, cohetes y señaló que una bengala cayó cerca del golero José Luis Chilavert y «parecía que lo había matado».
Las críticas del español continuaron al decir que al día siguiente del partido previo a la partida una radio «los descubrió» donde estaban almorzando y mandó a la gente a hostigarlos. Luego, -según dice el español- cuando se iban rumbo al aeropuerto la gente se agolpó «en las márgenes de la carretera y nos llamaron de todo, «gallegos esto, gallegos lo otro».
Dice además que al llegar al aeropuerto lo esperaban «más de mil personas. No trataron de pegarnos… pero insultarnos lo que quisieron» y para terminar el español se despachó señalando que «las azafatas de facturación nos llamaban hijos de puta mientras nos recogían el equipaje» y que en el vuelo a Buenos Aires «como ya no había policía, fue un festival».
Este es el relato textual manifestado por el línea Carlos Nieto
«– Háblame de algún partido especialmente complicado…
– En el Uruguay-Paraguay caían hasta piedras. Arrancaban cascotes de los asientos de las gradas y los echaban al campo. Cohetes, petardos. A Chilavert le cayó una bengala a un metro y parecía que lo habían matado.
Paraguay había pedido árbitros neutrales y nos tocó a nosotros. Encima ganó Paraguay. Al día siguiente estábamos comiendo y alguien llamó a una radio para decir dónde estábamos. Nos tuvo que sacar la policía. También hicieron público el avión que teníamos que coger. Los márgenes de la carretera desde Montevideo al aeropuerto estaban llenos de gente.
Parecía una etapa del Tour. Como teníamos escolta de policía por delante y por detrás, no tenían problemas para identificarnos. Nos llamaron de todo: «Gallegos esto, gallegos lo otro» . En el aeropuerto nos esperaban más de mil personas. No trataron de pegarnos, pero insultarnos…, todo lo que quisieron.
Las azafatas de facturación nos llamaban hijos de puta mientras nos recogían el equipaje y en el vuelo a Buenos Aires, como ya no había policía, fue un festival.» *
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