El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿qué tiene para hoy?
–Usted sabe que El Picaflor es un hurgador nato de información. En forma continua hace vuelos rasantes en busca de merca de primera para sus fieles lectores…
–Termine con el autobombo y vaya al grano.
–El Troquílido caminaba en la víspera por la principal avenida de la capital y se encontró con un señor, trajeado, que se identificó como lector asiduo de LA REPUBLICA, que trabaja en una empresa que, por equis motivo, está vinculada al Grupo Casal.
—Cuente, cuente.
–Este señor, que se presentó pero pidió que no lo fueran a quemar, imploró al plumífero, le comentó que el Grupo Casal está trabajando en diversos mercados el pase de Carlos Diogo al fútbol europeo.
–¿Con el consentimiento de River Plate?
–No señor… Seguramente, los dirigentes de River Plate se están enterando por este medio de las negociaciones que integrantes del Grupo Casal están llevando a Europa. «Lo están ofreciendo a Diogo en Europa. Lo que pasa es que rebotó la noticia de cómo se manejó el tema aquí en Montevideo y han rebotado en varios clubes. Vos no sabés la mala imagen que generó el caso Diogo en Europa», confesó el informante trajeado del plumífero.
–Perdón, ¿pueden vender a un futbolista sin el consentimiento del club propietario?
–No señor. El Picaflor le explicaba al circunstancial informante que de acuerdo al Reglamento de Agentes de FIFA, está expresamente prohibido esa operativa. Es más, cuando el agente –léase contratista–representa al futbolista no puede a la misma vez actuar en nombre de una de las partes restantes de la negociación. Por lo tanto, si los dirigentes de River Plate quisieran, llegado el momento podrían denunciar la situación ante la FIFA. El informante comentaba que el desarrollo de la tecnología en las comunicaciones ha reducido las fronteras a la mínima expresión. «Aunque vos no lo creas, la nota que le hicieron a Daniel Delgado en El País, donde dijo que ellos no vendían vacas, circuló en España, Italia, Inglaterra y Alemania. En Inglaterra, el Grupo Casal no vende un solo jugador. Hace pocos días estuvieron unos ingleses en Montevideo, explorando el mercado para llevarse algún valor con futuro y se fueron despavoridos cuando tomaron conocimiento de cómo funcionaba el mercado de pases en el fútbol uruguayo. Menos mal que te encontré porque quería que difundieras este hecho. ¡Por favor no me vendas porque pierdo el laburo!», sentenció el informante.
–Usted tiene más c… que alma para las noticias, ¿eh?
–La pelota busca al jugador. El informante trajeado le comentó al plumífero –no sabe si no le verseó– que estaba rastreando el teléfono para pasarle el dato.
«Estas cosas tienen que trascender y el único que les cantás las cuarenta, sos vos», acotó el transeúnte que, tras estrecharle la mano al Troquílido, se perdió por la soleada avenida 18 de Julio. *
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