EL JUGADOR DE PLAZA COLONIA CERCA DE EMIGRAR

Daniel Baldi: "No puedo tener la cabeza metida en un pase"

Cuando a los técnicos de Primera División se les pregunta, «¿Qué sabe de Plaza Colonia?» , muchos hacen alusión al buen juego, otros al orden táctico, alguno menciona la pegada de Leguizamón, pero casi todos coinciden en que hay que cuidarse de ese «puntero rubio».

Dicho puntero, no es otro que Daniel Eduardo Baldi, quien nació hace 20 años y hoy ha llegado a ser una de las revelaciones de nuestro fútbol. Sus condiciones saltan a la vista en seguida, ya que el espectador se da cuenta que está ante el tipo más rápido del medio. Esa velocidad, sumado claro está a sus dotes técnicos, no solo le valieron apodos tales como: la flecha, el rayo, el avión, o cualquier otro sobrenombre relacionado con el vértigo, si no también un lugar importante en la consideración del ámbito futbolístico. Su ficha fue adquirida por el empresario Pablo Bentancur en una suma cercana a los 100.000 dólares, Plaza ya recibió 65.000, lo que sin dudas significa un bálsamo importante para la institución coloniense. Por lo pronto el jugador permanecerá en la institución albiverde hasta fin de año, luego la opción más factible sería la de pasar al fútbol argentino. Podemos decir que el jugador ha pasado a estar en «Boca» de todos.

LA REPUBLICA tuvo la oportunidad de conversar con él, en Colonia.

 ¿Cómo nace el fútbol en vos?

 Vengo de una familia futbolera, mi hermano mayor jugaba en un club de Baby llamado Otto Wulf, yo siempre lo iba a ver y a los 5 años me contagié y me puse la camiseta de ese club.

 ¿En qué momento priorizó la carrera de futbolísta ante los estudios?

 Desde el momento que Julio Ribas, quien estaba haciendo la pretemporada en Colonia con Bella Vista, me lleva al equipo papal, comienzo el liceo en Montevideo, pero no pude continuarlo debido al cambio de vida tan grande que me ocasionó mudarme a la capital. Ahí lo dialogué con mi familia, me apoyó y más allá de mi vocación, nunca se me pasó por la cabeza abandonar los estudios definitivamente. Este año, si Dios quiere, podré terminar el liceo porque creo que el fútbol y la formación pueden ser compatibles.

 ¿Quiénes fueron tus referentes dentro del fútbol?

 Tengo referentes lejanos, ídolos, como Caniggia, Saviola, Francescoli, que han sido un espejo y con quienes me identifico por su forma de jugar y a su vez tengo personas cercanas como Daniel Torres, ex técnico de Plaza, quien trabajó desde mis comienzos conmigo y me enseñó muchísimas cosas. Realmente le debo gran parte de lo que soy, también compañeros con mucha experiencia como Tony Gómez, Barilko, Candia, entre otros que me ayudaron a consolidarme en el fútbol.

 ¿Has tenido algún socio en tu carrera?

 Sí, Rodolfo Clavijo, quien hizo la misma carrera que yo, salimos de Peñarol de Colonia, fuimos a Bella Vista, Arabia Saudí, Peñarol de Montevideo y hoy los dos estamos en Plaza. Realmente lo siento muy cercano por todo lo que vivimos y considero que es como un hermano para mí.

Sólo 20 años y ya jugó en el fútbol de Arabia

 ¿Cómo fue vivir en Arabia?

 Tengo un sin fin de anécdotas, pero resumiendo te digo que fue bastante complicado ya que me fui siendo muy chico, con 16 años, y si bien tuve la suerte de vivir con un amigo, Clavijo, se hizo muy difícil, porque la sociedad es muy cerrada con respecto a sus costumbres y a su religión. En todo momento nos sentimos aislados y aunque fueron sólo 4 meses extrañé mucho. Más allá de todo esto, creo que como experiencia sirvió.

 Metafóricamente, contáme qué llevabas en la valija cuando llegaste a Peñarol.

 Sentí que había cumplido un sueño por lo que es Peñarol en el plano nacional e internacional, estoy muy contento y orgulloso de haber defendido esa camiseta, pero llegó un momento en que noté que tenía pocas oportunidades para poder dar el salto a Primera, por la cantidad y calidad de jugadores con que contaba Peñarol en su tercera y veía relegadas mis chances. Por eso opté por irme a jugar a la B, defendiendo a Plaza.

 ¿Qué te dejó el paso por la Segunda División?

 Sin dudas marcó mi primera incursión de lleno en el profesionalismo, me nutrió de muchas armas para defenderme hoy en Primera, lo bueno de mi carrera es haber quemado todas las etapas, el haber pasado por la B, fue un escalón importantísimo.

 ¿Cómo asimilás el hecho, de que hoy te estés enfrentando a jugadores que sólo veías por televisión?

 En ese momento trato de ganarles y a esos tipos que siempre los vi allá arriba, trato de ponerlos a mi misma altura. Aunque suene atrevido, a la hora de jugar somos solo once hombres contra once hombres; una vez terminado el partido, pienso «pensar que me marcó fulano», y ahí recién caigo.

 ¿Qué avizorás en tu futuro?

 Tengo muchas expectativas, porque creo que hice las cosas bien, pero no puedo cambiar mi pensamiento, ni tener la cabeza metida en un pase, porque así no se llega a nada. Me encantaría a fin de año recibir una transferencia, trato de dejar el máximo cada fin de semana, porque de lo contrario nada bueno va a llegar.

 ¿Cómo vive tu familia la incertidumbre de una posible partida?

 Cuando se rumorean tantas cosas, por ahí hasta se ilusionan más que yo. Trato de decirles que hay muchos pases que se frustran, hay que mantener la tranquilidad, si viene mejor y si no, a seguir laburando con serenidad.

Más allá de que dentro de la cancha parece volar, se desprende de sus palabras que este chico tiene los pies sobre la tierra. Su futuro es muy promisorio y está en sus manos (o pies) aprovecharlo. *

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