El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿qué menú preparó para hoy?
–Una paella bien «Española».
—Cuando usted habla en estos términos es porque viene con el puñal debajo del plumaje.
–Esta es una historia muy jugosa. En ella trascienden valores que hoy en día no son frecuentes en el fútbol uruguayo. Cuenta, además, cómo a veces los dirigentes no tienen buena memoria o la pierden de un día para el otro.
—Déjese de hacer camelo y vaya al grano.
–Antes del comienzo del Clausura, Villa Española tenía que pagar el saldo de la deuda que mantenía con Daniel Martínez, correspondiente al año 2001. En las páginas de LA REPUBLICA, salió una nota al presidente Walter Loureiro donde él dijo que Martínez no tenía memoria y no era agradecido con todo lo que le había aportado Villa Española.
—Recuerdo perfectamente el episodio.
–Pues bien, cuando llega el día de pagar en la AUF los 23.000 dólares, Villa Española no tenía la guita y tuvo que salir en busca de una persona caritativa que se arriesgara a prestar un cheque para depositar en la Contaduría de la AUF, de modo de seguir compitiendo en el Campeonato Uruguayo. El presidente Loureiro se revolvió como gato entre la leña y consiguió que un amigo suyo le prestara el cheque para dar cumplimiento a la formalidad reglamentaria del Estatuto del Entrenador.
—Ufff… Huelo mal olor.
–No se apresure y siga con atención la historia… El cheque, nunca tuvo el respaldo bancario necesario. Loureiro fue honesto y le dijo al abogado de la Audef que era el apoderado de Daniel Martínez que no fuera a depositarlo, que el dinero iba a estar el día del vencimiento.
—¿Y?
–Cuando llegó el día de cobrar, Loureiro llamó al doctor García Zeballos y le dijo que no lo fuera a depositar al cheque que en horas iba a llevarle el dinero a su estudio para levantar el documento bancario. Como la palabra de Daniel Martínez estaba empeñada, el cheque no fue depositado. Primera conclusión valórica: la palabra para algunas personas sigue siendo un documento.
—¡Qué gesto de grandeza de tuvo Daniel Martínez!
–Actuó como un caballero, por eso el presidente de Villa Española debería reconocer este gesto del ex técnico, porque si hubiera sido otra persona, lo podía haber ejecutado, depositándole el cheque en el banco y Loureiro hubiera quedado con las ruedas para arriba con el amigo que le prestó el documento bancario.
—¿Usted sabe quién le prestó el cheque a Loureiro?
–Sí señor. El cheque con el cual Villa Española le «pagó» en la AUF a Daniel Martínez era del doctor Marcos Carámbula, presidente de Juventud de Las Piedras.
—¡Cómo!
–Como acaba de escucharlo. Carámbula es muy amigo de Loureiro, éste le pidió una gauchada y se la hizo. No pasó nada porque Daniel Martínez dio la orden de aguantar el cheque lo que fuera necesario para no perjudicar al presidente de Juventud de Las Piedras. De más está decir que Walter Loureiro, dentro de sus posibilidades, también cumplió porque al otro día del vencimiento del cheque, fue al estudio del doctor García Zeballos, le entregó los 23.000 dólares sonantes y contantes y se llevó el cheque del doctor Marcos Carámbula. No va a decir que no es una historia jugosa, rica en valores como el valor de la palabra, la amistad, la honestidad se entrelazaron y le permitieron a Villa Española seguir compitiendo por la Copa Uruguaya. *
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