Ganaron Massola y Beltrán
La capital olimareña fue sede del Campeonato Nacional de Rally por segunda vez en la presente temporada, en una doble etapa del mencionado certamen que se llevó a cabo sábado y domingo, utilizando los mismos caminos por los cuales había transitado el rally disputado en el pasado mes de julio.
En esta oportunidad, la lluvia se hizo presente en la jornada del sábado, complicando bastante el accionar de los pilotos y obligando a extremar precauciones con la finalidad de no sufrir una salida de ruta, aunque en definitiva fueron varios los que anduvieron fuera del camino, la mayoría de ellos sin mayores consecuencias.
Como es habitual, el rally tuvo la característica solvencia organizativa del Club Uruguayo de Rally, que contó con la muy buena colaboración olimareña, para de esa manera redondear un espectáculo sin fallas, marcando así la disputa de la octava y novena fechas del torneo.
Ahora sólo resta el Rally del Atlántico para completar el calendario. Esta prueba (que también marca el cierre del Campeonato Sudamericano) se llevará a cabo los días 29 y 30 de noviembre y el 1º de diciembre, teniendo, como es habitual, su sede en Punta del Este.
Massola dominó el sábado
Es evidente que el Ford Escort Cosworth (Grupo N Clase 4) no tiene rivales a nivel local y prueba de ello es el absoluto dominio ejercido por el binomio Massola- Souberville, quienes sin exigir a fondo su medio mecánico igualmente se las ingeniaron para quedarse con una contundente victoria en la general.
En la categoría Grupo A Clase 7, Casalia y Santiesteban llevaban al Renault Clio al primer lugar, no sin antes haber padecido diversos problemas que impidieron la normal performance del auto.
Los sanduceros Canoniero y Mindell triunfaron en la «Turismo Nacional 1800″, postergando a Alvarez y Piñeiro y a los duraznenses Aramburu y Vita.
En esta categoría se produjo el auspicioso debut de un binomio cuyos apellidos tienen una rica historia en lo que se refiere al rally nacional: Rossi y Cabrera.
Nos referimos a Giancarlo Rossi (hijo del ex piloto Tino) y a Mauricio Cabrera (hijo del recordado copiloto Alfredo).
El binomio pandense redondeó una buena actuación en ambas jornadas, cumpliendo a satisfacción con el objetivo propuesto: culminar el rally.
Pero a ello hay que agregarle que lo hicieron con una criteriosa actuación, marcando muy buenos parciales, lo que nos permite augurar un buen futuro si logran conseguir los medios económicos que les permitan tener continuidad en esta actividad.
En la «Turismo Nacional 1400″ la victoria le correspondió a Grondona y Fariña con el Renault Twingo, superando a los Peugeot 205 de Reyes y Bermúdez, quienes culminaron en segundo lugar, seguidos por Guillermo y Rodolfo Talento.
Fresnedo triunfó en la Copa 206
Como es habitual (y no es ninguna novedad para nadie), la Copa 206 concitó la mayor expectativa, teniendo como neta referencia la alta paridad que existe al día de hoy entre sus principales participantes.
Fresnedo y Benítez se quedaron con un muy merecido triunfo, justo premio a un andar impecable, con Dany acelerando a fondo y entregándose por entero en pos de la victoria.
Beltrán y Anselmi fueron sus escoltas, marcando nuevamente una gran faena y perfilándose como serios aspirantes a la corona de esta exitosa categoría monomarca.
El tercer lugar fue para los Cánepa, Martín y Omar, quienes en ningún momento bajaron los brazos, demostrando claramente su total adaptación al rally, constituyéndose en animadores de primer nivel.
Juan San Martín se ubicó en la cuarta posición, seguido por Marcelo Ergas en otra interesante lucha en esta categoría.
Beltrán y Anselmi obtuvieron la novena fecha
La altísima competitividad de la «Copa 206″ lleva a que sus participantes viajen constantemente al límite de sus posibilidades en pos del triunfo, lo que muchas veces ha ocasionado que también se queden con la victoria en la general.
En la etapa disputada el domingo (novena fecha del torneo) el triunfo le correspondió a los representantes de Tarariras, Beltrán y Anselmi, quienes llevaron su Peugeot 206 al tope de la clasificación, marcando otra gran actuación y quedando en una privilegiada situación para obtener el torneo nacional.
Los Cánepa volvieron a destacarse con otra brillante tarea que les permitió llegar al segundo lugar a poco más de diez segundos del ganador, en una clara muestra del alto ritmo impuesto en la etapa.
La tercera posición fue para Contín y Bouvier, quienes el sábado habían tenido que abandonar por una salida de ruta. En esta segunda jornada impusieron un muy buen ritmo de marcha, ocupando el tercer escalón del podio, en un merecido premio al esfuerzo desplegado para poder estar presentes.
Bordoli y Collazo arribaron en cuarto lugar, en la que fue su mejor actuación del año, por lo menos en lo que al resultado final se refiere.
Daniel Fresnedo se vio privado de culminar el rally debido a la rotura del motor. Esto puede dificultarle bastante sus aspiraciones de pugnar por la corona 2002.
Ignacio Aramburu ganó la 1.800
El piloto duraznense se tomó revancha de lo acontecido el sábado y se llevó la victoria en la segunda jornada.
En esta ocasión Haroldo Canoniero debió conformarse con el segundo lugar, seguido por Fernando Alvarez y Giancarlo Rossi.
En la 1.400 el interminable César Reyes llevó a la victoria al Peugeot 205, superando a Guillermo Talento que se ubicó en segundo lugar.
El «Pato» Fernando Grondona no tuvo suerte en esta jornada, padeciendo varias pinchaduras que lo relegaron hasta la tercera posición.
Por su parte, José Massola no pudo repetir su triunfo del día anterior, debido a que el Escort sufrió una pinchadura y el gato de auxilio le jugó una muy mala pasada, haciéndole perder varios minutos que lo retrasaron demasiado, impidiéndole pugnar por la victoria.
Ahora sólo resta la disputa del Rally del Atlántico, para de esa manera culminar una temporada que ha tenido en la Copa 206 la base para este interesante presente del rally uruguayo. *
Te recomendamos
el mundial opacado
El caso Omar Abdulkadir Artan: deportación, racismo y escándalo en la antesala del Mundial 2026
Omar Abdulkadir Artan, el mejor árbitro de África, tenía los documentos al día, la VISA aprobada y todo en regla: iba a dirigir un partido del Mundial de Fútbol y Trump le rompió el sueño.
Compartí tu opinión con toda la comunidad