No concentrarían en lo que queda del año
La difícil situación económica que vive la institución del Parque Central no es novedad a esta altura, pero en los últimos días el tema volvió al tapete a raíz del comunicado emitido por el plantel y el cuerpo técnico previamente al partido en Jardines, en el que anunciaban que no concentrarán hasta tanto no se les paguen los haberes atrasados. La citada medida, que no es nueva en lo que va del año, podría llegar a extenderse por un prolongado período, ya que la Directiva del club tiene la firme intención de ir realizando entregas a cuenta, pero parece prácticamente imposible que se cancele la deuda en las actuales condiciones.
Solamente en caso de un fortuito ingreso importante de dinero en las arcas del club la situación podría cambiar, o tal vez si los futbolistas aceptaran flexibilizar su medida en caso de que la deuda vaya disminuyendo podría existir un revés, en caso contrario no volverán a esperar un partido todos juntos en Los Céspedes.
En anteriores ocasiones, la decisión tomada por el plantel albo no tuvo consecuencias negativas, pues incluso en el partido clásico sin haber concentrado consiguieron la victoria, pero en el encuentro jugado ante Danubio la situación cambió, no tanto dentro del campo sino por lo que pasó afuera, facilitado en parte por la situación irregular en la que los futbolistas se trasladaron y se retiraron del escenario danubiano.
Ansiadas transferencias
La Comisión Directiva que preside el economista Ache –visiblemente preocupada ante la situación — sostiene en su mayoría que la situación es más crítica desde el punto de vista financiero que económico, ya que obedece principalmente a la falta de dinero en este momento, y se espera de un momento a otro recibir algún pago que les permita enfrentar al menos parte de los montos atrasados; según expresó uno de los integrantes del cuerpo directivo «es imposible cancelar la deuda, pero vamos a ir realizando entregas a cuenta.»
La principal expectativa de los tricolores en estos momentos corre por cuenta de ingresar una suma importante en dólares en base a la transferencia de alguno de sus futbolistas, o al menos recibir un «adelanto» por concepto de seña de los derechos federativos de alguno. En este terreno, Nacional lamenta no haber podido concretar las negociaciones de Richard Morales y Gustavo Munúa a mitad de año, los dos jugadores que generarán mayores ingresos, ya que del «Chengue» el club posee el 50% de su ficha, mientras que la del arquero le pertenece totalmente.
Hace prácticamente un mes, el Grupo Casal le adelantó a la institución parquense alrededor de U$S 180.000, «a cuenta», ya que no se especificó cuál era el concepto del adelanto, pudiendo atribuirse a la venta de alguno de estos jugadores o a cualquier otro del plantel principal. De un momento a otro Casal realizará una nueva entrega de dinero al club del Parque Central, aunque no se descarta que puedan surgir novedades de parte de algún otro contratista, de los varios que se interesan (o ya poseen los derechos) por futbolistas tricolores.
«El nuevo paquete» no existe
Hace algunos días, se manejó en los pasillos de la sede tricolor y en las inmediaciones del Palco Oficial del Centenario, la versión de que Nacional negociaría un nuevo «paquete» de jugadores con el Grupo Casal, en el que se mencionaba la venta de los juveniles Leites, Valdez, La Luz, Ferreira y Gonzalo Castro al grupo empresarial por la suma de dos millones de dólares. Por encima de que alguna negociación puede haber existido, tres de estos jugadores son representados por otros contratistas, lo que descarta totalmente la versión para evitar posibles «conflictos de intereses», como los que surgieron recientemente en relación a una vinculación anterior de Gustavo Varela con el empresario Fernando Pavón.
De todos modos, los tricolores pueden llegar a transferir próximamente a otros integrantes de su plantilla, entre los que se pueden mencionar entre otros a Heberley Sosa, Santiago Silva, o el camerunés Pierre Webo, jugadores por los que la institución recibiría algún dinero cuando dejen el club.
Un caso particular es el del brasileño Cassiano Mendes, ya que a fin de año Nacional debería «desembolsar» una suma de dinero, pero «a cuenta» de casi el 40% de su ficha, pretendida por varios equipos europeos.
Cobros pendientes
Además de los posibles ingresos que los tricolores tienen por delante por concepto de futuras transferencias, también esperan ansiosamente acceder a sumas de dinero que se les adeudan, fundamentalmente desde la vecina orilla.
Nacional se encuentra gestionando desde hace un tiempo los pagos con los que tienen que cumplir Huracán y Gimnasia y Esgrima de La Plata, por las transferencias de Sebastián Morquio y Diego Scotti respectivamente, que oscilan en la cifra de U$S 300.000 aproximadamente por parte de cada club; además, esperan expectantes una nueva transferencia de estos jugadores hacia otros mercados, acción que reportaría importantes ingresos también por los porcentajes de los pases que pertenecen a los presididos por Ache. Similar situación ocurre con el camerunés Alain Nkong, cedido a préstamo sin cargo a un club español pero con una importante opción cuando este venza, de la que le pertenece a los albos una tercera parte.
Avanzar en la Copa
La otra opción válida para el club es seguir avanzando en la Copa Sudamericana para continuar generando ganancias; en primer término, esperan cobrar aproximadamente U$S 100.000 luego de jugar la revancha contra Alianza en el Centenario, aumentándose esta cifra en caso de continuar hacia las instancias finales.
A pesar de la difícil situación que enfrentan, los dirigentes han destacado el buen trato y relacionamiento que existe con los jugadores, ya que ellos están totalmente en su derecho de reclamar lo que les pertenece, pero que a la vez comprenden la realidad que se vive.
Desde hace varios meses se veía venir la tormenta en Nacional, y la única posibilidad que se veía era la venta de Munúa o «El Chengue». El acuerdo no llegó, y la debacle bancaria contribuyó al caos financiero en uno de los equipos grandes.
Por ahora, unos buscan por aquí y por allá, buscando créditos que no llegan, intentando reducir pasivos y buscar recursos; otros reclaman lo que se ganaron con debido derecho, y han optado por no concentrar previamente a los partidos. Habrá que esperar para que todo vuelva a la normalidad, aunque quién sabe cuánto tiempo. Por ahí, nos sorprende fin de año sin demasiadas novedades. *
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