DANUBIO GRITO FUERTE BAJO LA LLUVIA
¡En mi casa mando yo!
Cuando Ruben Da Silva se escapó por derecha y remató ante la desesperación de Munúa por tapar el tiro letal del «Polillita», recién ahí la gente dueña de casa explotó, entremezclando sensaciones porque si bien se festejaba con algarabía el tanto, había muchísimo de tranquilidad en ese festejo.
Es que el reloj ya había bordeado los 90´ y sólo un milagro podía determinar que la gente de Danubio no regresara a su hogares mojados pero felices.
Restaba que Komjetán descontara algunos minutos, los necesarios para que la hinchada arremetiera con gritos y mirara sobradamente a los parciales tricolores que volvían a morder una derrota en Jardines.
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