Viejo y querido desorden

El fútbol uruguayo, sigue fiel a su tradición.

Pero parecería que los viejos atributos de nuestro «fóbal», van quedando prendidos a la nostalgia de un tango arrabalero, como líquenes en la piedra.

Con la facilidad con que se remontan cometas en primavera, hasta al viejo y querido desorden lo estamos elevando a la condición de tradición.

La AUF les debe los premios por la clasificación a los jugadores de la Selección. Como no pagó en término y ahora ve que se le hará difícil cumplir con los compromisos asumidos bajo su entera responsabilidad trata de ensuciar la cancha.

Ya aviso que las próximas selecciones tendrán muy pocos jugadores del extranjero porque que ya no podrá pagar más pasajes en primera clase.

Entonces, el presidente Figueredo sale a la palestra a decir que contra Venezuela, va a presentarse Uruguay con la Sub 20 de Da Silva más algunos jugadores como Abreu y otros que estén en México. Pero sin los de Peñarol y probablemente tampoco los de Nacional. Ahora, vayamos por partes.

Primero, la AUF debió comunicarse con los jugadores que participaron de las eliminatorias y ofrecerles un cronograma de pagos. Luego informarles de la imposibilidad de pagar pasajes en clase exclusiva y que sean los jugadores los que decidan si quieren jugar en la Selección o no.

Porque así lo que se está haciendo es pretender poner a los jugadores enfrentados a la afición. Ningún jugador ha declarado todavía que no aceptaría las nuevas condiciones económicas. Son los propios dirigentes los que están haciendo suposiciones sobre la idea de los futbolistas.

Ni siquiera han tomado nota que Recoba, el más caro jugador uruguayo de estos tiempos, decidió rebajarse el sueldo en el Inter, como contribución al club.

¿Si Recoba le propone al magnate Moratti, que le pague menos, alguien puede sospechar, que Recoba pondría reparos en jugar por la Celeste aun con un severo ajuste de ingresos? No suena coherente estos pasos de la AUF.

Y tampoco son coherentes en lo que tiene que ver con que la Sub 20, juegue el partido frente a Venezuela.

Se los acaba de hacer saber públicamente Da Silva, al opinar que no es ese un encuentro para que lo jueguen juveniles, aun reforzados con jugadores experientes. Es una locura mayúscula. Tiene razón Da Silva. Que, además, ha tenido la delicadeza de no decirle a Figueredo que si le toca a él estar al frente de la Selección que va a jugar contra Venezuela, entonces, por lo menos se le reconozca la autoridad de convocar a los jugadores que él entiende conveniente para ese compromiso.

Probablemente para no armar un conflicto que termine perjudicando aún más la preparación de la Sub 20 para el Sudamericano, Da Silva no ha dicho nada sobre esto que es una injerencia en sus funciones.

Justamente los dirigentes, esos que sólo se ponen pantalones cortos para cortar el pasto del jardín los sábados a la tarde, esos que han mejorado su pasar estando cerca del fútbol, increíblemente, pretenden poner en tela de juicio a los jugadores, sólo porque éstos han ganado un dinero que es muy importante, pero que al fin y al cabo, les corresponde porque son los que juegan.

Si los futbolistas se hacen millonarios, es porque lo tienen ganado. Son los protagonistas. Piense usted que siempre hay otros que se hacen millonarios, sin que se les pueda comprobar que en su vida completa hayan hecho más de diez flexiones de rodilla. Seguimos teniendo una casa bastante desordenada. No aprendemos, sumamos tropiezos y más tropiezos, y con la misma piedrita. Esa que ya debe de estar cansada de ver siempre al mismo tonto romperse el dedo del pie. *

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