Huelga de futbolistas en Argentina
BUENOS AIRES, Argentina (ANSA). Los futbolistas argentinos decidieron ayer no jugar este fin de semana en solidaridad con sus compañeros de los campeonatos de ascenso, afectados por una grave ola de violencia.
«Se decidió la huelga para ser solidarios con nuestros compañeros», afirmó el capitán de Racing Club de Avellaneda, Claudio Ubeda.
La decisión implica la suspensión del clásico que debían disputar el domingo los dos equipos más populares del fútbol argentino Boca Juniors y River Plate, un partido que puede ser clave para la definición del Torneo Clausura; además del clásico de Avellaneda entre Independiente y Racing.
La Asociación de Fútbol Argentino (AFA) había anunciado el miércoles la suspensión de la fecha de fin de semana de los campeonatos de Primeras C y D, en los cuales se habían registrado los episodios más graves el sábado y domingo pasados.
Pero los jugadores dijeron que la decisión de la AFA afectaba a sus compañeros de los campeonatos de ascenso y por ello se solidarizaron con ellos y resolvieron la huelga.
En el momento en que debatían el tema, los jugadores recibieron la información, que su colega Adrián Barrionuevo, del club Comunicaciones, quien recibió una salvaje golpiza el domingo pasado, se desmayó cuando declaraba ante la policía.
Barrionuevo, que fue virtualmente linchado por fanáticos de Excursionistas que invadieron el campo de juego, debió ser trasladado a un nosocomio al sufrir severas convulsiones y desmayarse mientras reconstruía ante la policía la golpiza del pasado domingo.
El hecho ocurrió en la cancha de Excursionistas, en Buenos Aires, y la AFA dejó entrever que el club, que juega en Primera C, será desafiliado y no podrá luchar por el ascenso a la Primera B.
Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) celebró una asamblea con la presencia de los capitanes y representantes de todos los equipos, entre los cuales estaban Roberto Trotta y José Basualdo, de River y Boca, respectivamente.
Otro episodio que indignó a FAA fue la amenaza de fanáticos de Platense armados hasta con ametralladoras contra jugadores de su propio club, una semana atrás, para que mejoraran su actuación en la Primera B Nacional (Segunda División).
El fútbol argentino sufre la violencia de sus barras bravas desde hace décadas y sufrió cuatro muertes en lo que va del año 2000.
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